»No podemos permanecer indiferentes ante lo que ocurre en Asia Central»

La diplomacia turca se ha puesto a trabajar para movilizar a la comunidad internacional para restaurar la paz en Kirguistán, donde la violencia étnica se ha cobrado al menos 180 vidas.

La diplomacia turca se ha puesto a trabajar con el objetivo de movilizar a la comunidad internacional para restaurar la paz en Kirguistán, donde la violencia étnica se ha cobrado al menos 180 vidas y obligtado a huir a cientos de miles de personas, amenazando con desestabilizar toda la región.
 
«No podemos permanecer indiferentes ante los acontecimientos en Asia Central… Confío en que Kirguistán se calme», dijo el ministro de exteriores Ahmet Davutoğlu ayer miércoles ante el parlamento turcos, que celebró una sesión de emergencia en la que se informó a los diputados sobre los últimos sucesos en la república ex soviética.
Davutoğlu afirmó que Turquía sigue atentamente los acontecimientos en Kirguistán desde que en abril una revuelta popular derrocara al antiguo presidente Kurmanbek Bakiyev, y subrayó que Ankara tiene como prioridad buscar una solución a la inestabilidad en el país. El ministro de exteriores turco se refirió también a las medidas tomadas por el ejecutivo en los últimos días para traer a Turquía a los ciudadanos turcos residentes en la república centro-asiática, para lo que se enviaron dos aviones al país.
El canciller turco indicó que Turquía, que ostenta la presidencia de la Organización para la Interacción y las Medidas de Confianza en Asia (CICA, por sus siglas en inglés), está tratando la cuestión con Kazajistán, país vecino de Kirguistán y que preside actualmente la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Davutoğlu declaró que tiene previsto además viajar este próximo domingo a Kazajistán para estudiar la situación en la región y preparar una estrategia conjunta de actuación.