Turquía sigue combatiendo los incendios forestales que arrasan desde hace días varias provincias, incluyendo Izmir o Manisa, aunque lo peor ahora mismo está en la provincia de Hatay, al sur del país, donde el fuego avanza sin control avivado por el calor y los fuertes vientos y ha obligado a evacuar cientos de casas y miles de personas al norte de la ciudad de Antakya, la antigua Antioquía.
En Izmir, los incendios que se desataron el 29 de junio en los distritos de Menderes y Seferihisar continuaban hoy ardiendo por tercer día consecutivo, impulsados por vientos de más de 100 km/h, extendiéndose hacia los barrios de Kuyucak y Doğanbey. También en otra provincia del oeste de Turquía, Manisa, las llamas continúan consumiendo bosques y campos en los distritos de Ahmetli, Kula y Akhisar; en este último distrito, donde el fuego arde ya por cuarto día, los equipos de lucha contra incendios se han visto obligados a emplear dispositivos de visión nocturna para poder seguir combatiendo las llamas de noche.
En declaraciones recogidas por medios turcos, el ministro de Agricultura y Bosques İbrahim Yumaklı informó que desde el viernes se han declarado “un total de 342 incendios”, al tiempo que anunció que “el incendio en Kozan, Adana, está bajo control”. Pero Yumaklı, lejos de mostrar optimismo, advirtió que la peor situación se vive ahora mismo en la provincia de Hatay, al sur del país, donde un incendio forestal que se desató ayer en una zona boscosa del barrio de Karaali, en el distrito de Antakya (Antioquía), se ha propagado ya a los barrios de Ortakören y Üçgedik, a solo 4 km al norte de la ciudad de Antioquía.
Allí la situación es especialmente complicada, y más de 2.500 efectivos en tierra apoyados por 970 vehículos y 9 aeronaves entre aviones y helicópteros intentan contener las llamas. El gobernador de Hatay, Mustafa Masatlı, explicó que 55 personas han tenido que ser hospitalizadas por intoxicación con humo, y que 2.500 ciudadanos han tenido que ser evacuados de 240 viviendas y reubicados en instalaciones temporales, principalmente en dormitorios para estudiantes. En las últimas horas el viento parece haber reducido su fuerza, lo que ha permitido operar a los helicópteros, pero las temperaturas en la región superan los 35 ºC.
“Ojalá lloviese agua en lugar de ceniza”, comentó Muzaffer Öztürk, un joven de 22 años que se ha unido como voluntario a los equipos que luchan contra el fuego a las afueras de la ciudad de Antioquía. “Estamos luchando contra el incendio que comenzó ayer con toda nuestra alma. Los vecinos de la zona estamos apoyando a los equipos enviados por el gobierno. Hemos estado intentando extinguir el incendio desde ayer por la tarde, pero tras extinguir las llamas el fuego se reactivó de repente debido al viento. Empezamos a las 9 de la noche, y continuamos toda la madrugada hasta por la mañana”, confesó el joven.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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