Será la segunda vez que Madrid acoja un encuentro de alto nivel entre los dos países y la primera en la que estará ausente el ex presidente Rodríguez Zapatero.
La capital de España acogerá el próximo 27 de noviembre la 4ª Cumbre Anual Hispano-Turca que se celebra cada año desde 2009 entre los dos países con el objetivo de fomentar las relaciones políticas, económicas y culturales bilaterales, en un encuentro que estará marcado este año por la ausencia del ex presidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, presente en las anteriores ediciones e impulsor junto con el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan de la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones.
La fecha de esta nueva cumbre bilateral entre España y Turquía, en la que por primera vez participará Mariano Rajoy como presidente del gobierno español, fue anunciada esta semana por fuentes de La Moncloa. Será la cuarta reunión de alto nivel entre los dos países y la segunda vez que se realice en Madrid, que ya acogió un encuentro de este tipo en febrero de 2010. La primera cumbre tuvo lugar en abril de 2009 en Estambul, mientras que la última edición fue a inicios de septiembre de 2011 en Ankara, poco antes de las elecciones generales que se celebraron en España el 20 de noviembre y en las que se produjo el cambio de gobierno.
Aparte de un evidente cambio de caras, muchas cosas han cambiado desde la primera cumbre a principios de 2009 en Estambul. Por entonces España era un país donde la crisis comenzaba a hacer mella pero cuya economía aún se consideraba entre los ocho países más ricos del mundo, mientras que actualmente su PIB ha descendido al 13º puesto a nivel mundial y se sitúa a la cabeza del desempleo en Europa con una tasa de paro cercana al 25% de la población activa.
El nuevo gobierno de Mariano Rajoy, si bien a nivel político defiende también la entrada de Turquía en la Unión Europea, se ha mostrado desde el principio reticente al proyecto de la Alianza de Civilizaciones -muy criticado durante la etapa del Partido Popular en la oposición- aunque tras su llegada al poder el propio ministro de exteriores José Manuel García-Margallo ha reconocido que se precipitaron al desestimar la idea y ha reducido considerablemente las críticas, apostando en su lugar por discutir el papel y sobre todo la financiación que España debe aportar al proyecto, especialmente en estos tiempos de crisis.
Relaciones económicas bilaterales en auge
Precisamente es probable que la economía, como en la última cumbre celebrada el año pasado, vuelva a ser uno de los principales asuntos a abordar en la reunión de 2012. Mientras España atraviesa apuros económicos Turquía ha logrado salir prácticamente indemne de la recesión mundial y mantiene un crecimiento que pese a la crisis se espera que este año supere el 3% (en 2011 alcanzó el 8,5%, uno de los mayores del mundo), con un índice de desempleo en torno al 8% que registra cifras mínimas en más de una década.
Desde el gobierno español siempre se ha destacado el potencial de las relaciones comerciales con un país como Turquía, de 75 millones de habitantes y una de las principales potencias emergentes del mundo. Prueba del enorme potencial comercial que existe entre los dos países es que el volumen de intercambios apenas superaba los 2.500 millones de euros en 2003 y alcanzó los 7.000 millones de euros en 2011. Los empresarios españoles están interesados especialmente en oportunidades de inversión y colaboración con empresas turcas en ámbitos como la energía, las comunicaciones o las infraestructuras, que están experimentando un importante auge en el país euroasiático.
No obstante y pese a que España fue el principal país inversor en Turquía en 2001 -principalmente por la adquisición del Garanti Bank por BBVA- el balance se ha mantenido hasta claramente a favor de Turquía, cuyas inversiones en España sumaron entre 2006 y 2011 45.200 millones de euros frente a los 6.900 millones de las empresas españolas en el país mediterráneo. Precisamente con el objetivo de superar esa brecha y fomentar los intercambios comerciales entre estos dos países se lanzaba en septiembre de 2011 la Cámara Oficial de Comercio e Industria Hispano Turca.
En cualquier caso desde España se considera a Turquía como una puerta de entrada para las empresas españolas en los mercados emergentes de Asia, África y Oriente Medio, mientras que a su vez las empresas turcas ven en España un país con experiencia y tecnología en muchos ámbitos empresariales y un posible trampolín hacia Latinoamérica, una región del globo con la que Ankara mantiene en los últimos años un creciente número de relaciones en todos los ámbitos.
La última cumbre de alto nivel entre los dos países, a inicios de septiembre del año pasado, fue seguida en octubre por una visita a España del ministro de economía turco Zafer Çağlayan quien asistió en Madrid a una cumbre de cooperación e inversión económica con el objetivo de promover los acuerdos entre empresas e instituciones de Turquía y España. Durante su estancia en España, Çağlayan, que se reunió con numerosas autoridades políticas y representantes empresariales, afirmó que Turquía y España se habían convertido en «aliados indispensables», mientras que el presidente de la CEOE, Juan Rosell, calificó a Turquía como un «mercado prioritario» para España.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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