LAS OLIMPIADAS 2008 PROVOCAN DIVISIONES EN CHINA

Un inmenso reloj digital se ha desplegado cerca de la Plaza Tiananmen en el caso de que algún ciudadano chino haya olvidado la importancia que tiene el año 2008 para el país. El reloj cuenta los días, las horas y los minutos que faltan para el comienzo de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en China en agosto de este año.

Decir que estos juegos son importantes para China es quedarse corto. Muchos chinos tratan de competir entre ellos a través de demostraciones de devoción al estilo comunista hacia los juegos.

Un hombre pasó tres años registrando la historia de los Juegos Olímpicos en un rollo de pergamino de 2.008 metros de largo. Tristemente para él, podría ser superado por un acupunturista que ha prometido insertar en su cabeza 2.008 agujas para dar la bienvenida a los juegos olímpicos.

«Fiebre olímpica»

En la noche, varios cientos de jóvenes se sientan sobre taburetes plásticos en medio de un frío intenso en Pekín. Han venido a presenciar el lanzamiento de una campaña publicitaria para las Olimpíadas, que en esta oportunidad es de Adidas.

«Es nuestra ciudad natal. Nuestra gente tiene más pasión. Es una gran oportunidad para demostrar nuestra amistad con el mundo», dijo un adolescente chino. Tamborileros desfilan en frente de la multitud cerca de los muros de la ciudad vieja, tratando de presentar un aspecto imperial.

Un atleta olímpico chino es invitado al escenario y es recibido con calurosos aplausos. «A todos los herejes se le ha dado la noche libre, aquí sólo hay lugar para verdaderos creyentes».

El periódico China Daily habla de una «fiebre olímpica que atraviesa la nación en una escala jamás vista en previas Olimpíadas».

Los adolescentes -que no temen congelarse en medio del invierno de Pekín- parecen coincidir. «La gente en todo el mundo puede saber sobre China», dice un joven, «China puede mostrar su cultura al mundo», añade.

«¿Por qué son los Juegos Olímpicos importantes para China?» -pregunto- «sólo se trata de gente corriendo y nadando». «Es especial para nosotros porque es nuestro honor», contesta otro adolescente rápidamente. «Es nuestra ciudad natal. Nuestra gente tiene más pasión», dice otro. «Es una gran oportunidad para demostrar nuestra amistad con el mundo».

China ha invertido US$40 mil millones para que todo funcione durante los juegos. La mayoría de los estadios olímpicos -entre ellos el Estadio Nacional de Beijing, comúnmente llamado «nido de pájaro»- ya están casi terminados.

Contra las Olimpíadas

Algunas personas sin embargo, sólo quieren permanecer donde están. Sun Ruo Yu es la dueña de un restaurante en el centro de Pekín. En la puerta del establecimiento hay un aviso de desalojo.

Está previsto que su restaurante sea demolido porque justamente por allí pasarán en ruta los atletas que formarán parte del maratón olímpico. Las autoridades intentan convencerla de que abandone el lugar.

«Me siguen a donde quiera que vaya, incluso al hospital» afirmó. «Yo les digo: están violando mis derechos humanos, ahora me están acosando a mí y a la gente con la que hablo».

Sin embargo, Sun Ruo Yu ha decidido quedarse y pelear. Ella forma parte de un pequeño grupo de chinos que se han pronunciado contra los efectos de los Juegos Olímpicos en esta ciudad.