Las lágrimas de un ministro

El ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu, de visita en Gaza, no pudo reprimir las lágrimas al intentar consolar a un hombre que había perdido a su hija por los bombardeos israelíes.

 

El ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu visitó el martes junto con una delegación de la Liga Árabe -de la que Turquía no es miembro pero tiene el estatus de país observador- la Franja de Gaza, donde el grupo islamista Hamas anunció a última hora del día que se atenía a respetar una tregua con Israel bajo la mediación de Egipto a la espera de la decisión del gobierno israelí, que parecía mostrarse reticente y aseguraba que los términos del acuerdo aún no estaban fijados.

Pese a la desconfianza y las dudas de Israel, Davutoğlu confirmó también el alto al fuego tras la visita de la delegación a Gaza asegurando que entraría en vigor a partir de la medianoche. Turquía ha movilizado en los últimos días toda su diplomacia para lograr una mediación y poner fin a los bombardeos sobre Gaza, donde la cifra de víctimas se elevaba el martes a 115 personas, la mayoría de ellas civiles e incluyendo entre ellas 27 niños.

La mediación turca en el conflicto ha incluido ambas partes y Ankara no ha dudado incluso en contactar con Israel, con quien no mantiene relaciones diplomáticas a raíz del incidente del abordaje del buque humanitario «Mavi Marmara» en 2010, donde murieron 8 activistas turcos y un estadounidense. «Turquía está determinada a mantener abiertos los canales con todas las partes, directa e indirectamente, si puede proteger a un solo hermano en Gaza… Nuestros canales (de comunicación) están abiertos», había dicho Davutoğlu en declaraciones a la prensa desde Ankara antes de partir hacia Gaza.

En el asediado territorio palestino el ministro de exteriores turco visitó un hospital de la ciudad de Gaza, donde tras ser recibido por una multitud visitó a los heridos y reiteró la posición del gobierno turco de exigir el fin del «bloqueo inhumano» sobre la Franja. Davutoğlu estaba acompañado además entre otros por su esposa Sare y por Bilal Erdoğan, uno de los hijos del primer ministro turco.

La visita al hospital -durante la cual no cesaron los bombardeos israelíes y la llegada de heridos- supuso conocer historias llenas de dolor y ofreció escenas muy dramáticas, pero sin duda una de las más emotivas y que captaron los fotógrafos de la agencia de noticias Anatolia fue cuando el ministro Davutoğlu, superado por el drama que se vive estos días en Gaza y por el que se vivía en aquel lugar, no pudo reprimir la emoción y rompió a llorar mientras trataba de consolar a un hombre que había perdido a parte de su familia en un ataque israelí, y que sostenía el brazo sin vida de su hija pequeña muerta.