Las peores inundaciones sufridas en los últimos 120 años en Bosnia y Serbia han dejado más de medio millón de evacuados y daños materiales que superan la capacidad económica de ambos países.
Las inundaciones que han asolado estos días la región de los Balcanes, principalmente zonas de Serbia y Bosnia, registradas como las peores que han sufrido estos dos países desde que se iniciaron los registros históricos hace 120 años, han devastado de tal manera la zona que podría llevar más de una década recuperarse de los daños, cuyos costes podrían superar la capacidad económica de ambos países.
Las autoridades bosnias creen que los daños materiales supondrían miles de millones de euros que sobrepasan los recursos del país, superando incluso los de toda la guerra que asoló esta nación balcánica entre 1992 y 1995 tras la disolución de la antigua Yugoslavia.
Responsables de la Unión Europea y la OTAN recorrieron el miércoles las zonas más afectadas del país para comprobar de primera mano los efectos devastadores de las lluvias torrenciales, que han provocando inundaciones y corrimientos de tierra y obligado al gobierno de Sarajevo pero también a Belgrado a pedir ayuda internacional urgente.
Más de medio millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en ambos países, cuyas economías intentan aún recuperarse de las consecuencias de la guerra. En Bosnia, casi un millón de sus 3,8 millones de habitantes se han quedado sin agua potable por este desastre, que hasta la fecha ha dejado cerca de medio centenar de víctimas mortales aunque se espera que la cifra de víctimas aumente a medida que bajen las aguas y se encuentren más cuerpos.
Muchos campos permanecen sumergidos bajo el agua y decenas de miles de personas permanecen incomunicadas o sin electricidad. Las autoridades están preocupadas también por el riesgo de la propagación de epidemias a causa de los cuerpos de miles de animales en descomposición, ahogados por las riadas.
Aunque lo peor parece haber pasado, la situación aún es complicada en áreas del noreste de Bosnia, mientras que en Belgrado se espera en las próximas horas una crecida del Danubio -a donde desaloja sus aguas el río Sava- y miles de voluntarios han estado trabajando sin descanso para construir un muro de contención de 12 kilómetros de largo que frene la crecida de las aguas.
Miles de minas desenterradas
Otra consecuencia de las inundaciones es que muchas de las 120.000 minas terrestres que quedaron enterradas tras la guerra de los Balcanes en los años 90 han salido a la superficie y han quedado desplazadas, aumentando el temor a que se produzcan accidentes y más víctimas.
Los expertos recuerdan que muchos de estos artefactos explosivos están fabricados en plástico -para evitar ser localizados por detectores de metal- y por tanto flotan fácilmente; pero incluso las que están fabricadas en metal pueden ser arrastradas por las riadas.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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