La tensión en Egipto entre partidarios y detractores de Morsi deja al menos diez muertos

La tensión continúa alta en Egipto, donde el lunes la familia de Morsi anunció medidas legales contra el ejército por “secuestrar” al presidente electo del país.

La presión sobre el gobierno interino egipcio crecía el martes después de que al menos una decena de personas fallecieran en las últimas horas en enfrentamientos entre partidarios y detractores del depuesto presidente Mohamed Morsi, y la familia de éste anunciara acciones legales contra el ejército por “secuestro” del mandatario egipcio.

Los choques entre defensores y contrarios al ex presidente se iniciaron el lunes, continuando durante toda la noche y prolongándose hasta el martes; el mayor número de víctimas se produjo en la capital, El Cairo, donde sólo el martes seis personas fallecieron y 33 resultaron heridas según informaciones del diario estatal Al-Ahram.

El lunes la familia de Morsi anunciaba en una conferencia de prensa que emprenderá acciones legales contra las Fuerzas Armadas de Egipto por “secuestrar” al presidente electo y mantenerlo confinado desde su destitución en una instalación militar, donde las autoridades egipcias sostienen que está a salvo pero retenido por su propia seguridad.

Los enfrentamientos del martes estallaron poco antes del amanecer cerca de la Universidad de El Cairo, donde partidarios de Morsi y militantes de los Hermanos Musulmanes han estado acampados en señal de protesta desde que el Jefe del Estado Mayor, el general Al-Sisi, anunciara por televisión el 3 de julio que retiraba los poderes presidenciales al presidente electo del país.

Como viene siendo habitual durante las últimas protestas de este tipo en Egipto, las informaciones son contradictorias y mientras los Hermanos Musulmanes aseguran que se trató de un ataque no provocado contra una protesta pacífica, fuentes policiales afirmaron que partidarios y detractores de Morsi se enfrentaron en el lugar con piedras, palos y armas de fuego. Más de una docena de vehículos incendiados podían verse abandonados en los alrededores entre restos de los sangrientos enfrentamientos, en los que se prendió fuego también a una comisaría de la policía.

Estos últimos sucesos muestran hasta qué punto la tensión en Egipto se mantiene alta, mientras los Hermanos Musulmanes continúan negándose a participar en el gobierno de transición y aseguran que no abandonarán sus protestas en las calles hasta que se reinstaure en su cargo a Mohamed Morsi.

Cerca de un centenar de personas han muerto ya desde que a principios de mes la cúpula militar egipcia diera un golpe de Estado y sustituyera a Morsi por el presidente del Tribunal Constitucional, Adli Mansour. Pocos son sin embargo los países que hasta ahora se han atrevido a calificar los hechos como un golpe militar contra el presidente electo del país.