Los últimos datos económicos del país euroasiático reflejan una suave desaceleración de su crecimiento, mientras la inflación y el déficit público parecen mantenerse bajo control.
El Instituto de Estadísticas Turco (TurkStat) publicó el lunes los últimos datos oficiales sobre la economía del país euroasiático, que revelan que el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de Turquía se ralentizó durante los primeros meses de 2012 hasta alcanzar el 3,2%.
Entre 2002 y 2008, la economía turca experimentó un espectacular crecimiento del 7% anual situándose entre los países de mayor crecimiento del mundo. La crisis financiera mundial lo detuvo temporalmente en 2008, para reaparecer de nuevo al año siguiente con un 5% y crecer hasta el 9% en 2010 y un 8,5% en 2011, unos niveles de crecimiento sólo superados ocasionalmente a nivel global por China.
Las cifras de TurkStat muestran una deceleración del crecimiento de la economía turca tras dos años de rápida expansión pese a la recesión económica mundial, que afecta especialmente a sus vecinos de la UE, pero se enmarcan dentro de las expectativas del gobierno -que ya redujo sus previsiones de crecimiento para este año al 4%- y sobre todo echan por tierra las previsiones más agoreras de organismos como el FMI, que auguraron en su día una súbita caída de la economía turca acompañada de una inflación desbocada.
De hecho los últimos datos hablan de que la inflación ha vuelto a bajar por debajo de los dos dígitos hasta colocarse en el 8,2% en abril, y el paro igualmente se mantiene por debajo del umbral del 10%, según las estadísticas más recientes. Pese a todo un crecimiento del 3,2% entre enero y marzo de 2012 es la tasa de crecimiento trimestral más baja que la economía turca ha registrado desde finales de 2009, lo que indicaría que comenzaría a sentir los efectos de la persistente crisis económica en la Unión Europea, tradicionalmente su principal mercado exportador.
Otro dato positivo en las últimas cuentas de Turquía parece ser el déficit del Estado, uno de las principales preocupaciones hasta la fecha para los expertos y las agencias de calificación. Pero según los datos relativos a los cuatro primeros meses del año aportados por el Banco Central de Turquía (TMB, por sus siglas en turco), el déficit público cayó en este período más de un 25% en comparación con 2011, pasando de unos 24.000 millones de euros a menos de 17.000 millones. El dato llevó al ministro de economía turco Zafer Çağlayan a hablar abiertamente a mediados del mes pasado del «fin del problema del déficit», que atribuyó al éxito de las políticas fiscales y económicas del gobierno.
Otro de los grandes demonios del espectacular crecimiento de la economía turca en los últimos años ha sido el desajuste en la balanza comercial turca. Con una UE en plena recesión, los intentos de Turquía por hallar nuevos mercados en África y Asia han dado buenos frutos pero que aún no están lo suficientemente maduros como para sustituir al que sigue siendo su principal comprador. Con un consumo de energía en auge y una gran dependencia de las importaciones energéticas, cualquier variación en los precios del gas o el petróleo o una depreciación de la lira turca frente al dólar disparan la factura energética de Turquía y su déficit de exportaciones frente a las importaciones. Las últimas cifras hablan no obstante de que éste se habría reducido durante los primeros meses de 2012 alrededor de un 20% con respecto a hace un año hasta situarse en torno a los 21.000 millones de euros.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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