La Comisión Electoral Independiente (CEI) de Afganistán confirmó este lunes la victoria de Hamid Karzai en las elecciones presidenciales del pasado 20 de agosto.
La Comisión Electoral Independiente (CEI) de Afganistán confirmó este lunes la victoria de Hamid Karzai en las elecciones presidenciales del pasado 20 de agosto tras la negativa de su único rival Abdullah Abdullah de no participar en la segunda vuelta electoral, protestando así por el fraude masivo detectado en los comicios.
La CEI se reunió a primera hora del lunes en Kabul para tomar una decisión acerca de la continuación del proceso electoral, tras la decisión del ex ministro de exteriores afgano Abdullah Abdullah de no presentarse a la segunda vuelta de los comicios presidenciales previstos para el próximo sábado alegando que no existían garantías de que las elecciones fueran a ser limpias e imparciales. Una investigación había detectado que al menos un tercio de los votos a favor de Karzai en la primera vuelta habían sido falsos, y Abdullah había apedido la destitución del presidente de la CEI al considerar que le había favorecido claramente en la primera vuelta.
Por su parte el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, que llegó ayer a Kabul, pidió a Karzai la formación inmediata de un gobierno de unidad que cuente con el respaldo del pueblo afgano y la comunidad internacional. Precisamente fue esta última la que acabó empujando a Karzai a aceptar presentarse a una segunda vuelta electoral, después de haberse atribuído con el respaldo de la CEI una victoria con casi el 50% de los votos, que luego se demostraron fraudulentos en buena parte.
La decisión supone por un lado un alivio para el gobierno afgano y las fuerzas internacionales presentes en el país, que tuvieron que hacer frente en la primera vuelta a una ola de atentados y a amenazas contra los votatantes por parte de los talibanes, que ya habían anunciado que evitarían a toda costa la celebración de una segunda vuelta electoral.
Sin embargo, y aunque Karzai posiblemente hubiese ganado la segunda vuelta electoral, su posición y sobre todo su legitimidad dentro y fuera de Afganistán queda ahora visiblemente debilitada, lo que podría dar más alas a los talibanes y aumentar su apoyo entre la población. Quizás por eso los analistas ya hablan de que para reforzar su posición el actual presidente afgano podría recurrir a formar un gobierno de unidad nacional, en el que estaría incluído Abdullah, aunque no está claro que éste vaya a aceptar esa posibilidad dadas las críticas que ha lanzado a la gestión de Karzai al frente del país.