Japón habla de 90.000 desaparecidos por el terremoto y el tsunami

El seísmo de 8,9 grados y el posterior tsunami que ha sacudido Japón ha sido el peor terremoto desde hace 140 años, y ha causado al menos 500 muertos y cerca de 90.000 desaparecidos.

El seismo de 8´9 grados y el posterior tsunami que ha sacudido hoy Japón en lo que ha sido el peor terremoto desde hace 140 años, ha causado al menos 500 muertos y cerca de 90.000 desaparecidos, según las últimas cifras oficiales del gobierno japonés.

La ola gigante generada por el seismo, de 10 metros de altura, era más alta que algunas islas del Pacífico, por lo que se emitió una alerta de tsunami que incluye todo el extenso océano, mientras que los primeros signos del tsunami han llegado ya a las islas Hawai -situadas en el centro del Pacífico-, donde se ha ordenado la evacuación de las zonas costeras. Filipinas, Taiwán e Indonesia también emitieron alertas por tsunami, recordando la enorme tragedia que afectó Asia en 2004. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió así mismo alertas para países como Colombia, Perú, México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, Canadá, Chile, Ecuador, Rusia o incluso Australia.

Las primeras cifras de víctimas oficiales ya hablan cientos de personas fallecidas a causa del gran terremoto y del tsunami, aunque la magnitud de la tragedia -incluso para un país preparado para los terremotos como Japón- apuntan a que la cifra de muertos podría aumentar considerablemente a medida que se llegue a las zonas afectadas por el seismo y que el tsunami continúe su ola de destrucción. La policía de Sendai -epicentro del terremoto- ya ha anunciado que ha encontrado más de 300 cadáveres en la costa tras el paso de la gigantesca ola, y se teme que el tsunami podría haber hundido un barco en el océano con un centenar de pasajeros a bordo.

Hubo varias réplicas muy fuertes. En la capital, Tokio, los edificios se sacudieron violentamente. Algunas plantas nucleares y refinerías de petróleo se cerraron por el peligro de explosiones y accidentes, a pesar de lo cual una refinería y una planta de acero se incendiaron. Los testigos relataban aterrorizados que nunca habían experimentado un seismo tan fuerte. Los pasajeros de una línea de metro en Tokio gritaban y se cogían de la mano de otros pasajeros. Las sacudidas eran tan fuertes que era difícil para la gente mantenerse en pie

El gabinete de ministros del gobierno nipón se reunió de emergencia después de que varios medios informaran de que Japón podría declarar una emergencia nuclear si se confirma que ha habido filtraciones de radioactividad o incluso la rotura de algún reactor nuclear.

Imágenes de televisión mostraron un enorme muro de agua arrastrando escombros e incluso incendios en una zona agrícola costera cerca de la ciudad de Sendai, con una población de un millón de personas. La cadena pública NHK mostró llamas y humo negro saliendo desde un edificio en Odaiba, un suburbio de Tokio, y el tránsito de los conocidos trenes-bala hacia el norte del país fue suspendido. En Tokio se detuvieron los servicios de metro y trenes suburbanos, y se evacuó a todos los viajeros del aeropuerto de Narita. También se veía humo elevándose sobre una zona industrial en el área de Isogo, en Yokohama. La agencia de noticias Kyodo dijo que había informaciones de incendios en Sendai, donde las olas arrastraron los coches que circulaban por la autopista hacia el aeropuerto, que ha quedado arrasado aunque las primeras imágenes tomadas desde helicópteros muestran a los supervivientes subidos a las azoteas de los edificios.

El Servicio Geológico de Estados Unidos había informado previamente de un seísmo de magnitud 7″9 e indicó que su epicentro se encontraba a 24 kilómetros de profundidad y a 130 kilómetros al este de Sendai, en la isla de Honshu, la principal y más grande de Japón. Posteriormente actualizó la magnitud a 8″9.

Este terremoto ha sido el mayor en 140 años y ha superado al gran terremoto de Kanto, ocurrido el 1 de septiembre de 1923, en el que murieron más de 140.000 personas en el área de Tokio. Los sismólogos han predicho que otro seísmo similar podría sacudir la ciudad en cualquier momento. El terremoto de Kobe, en 1995, causó también 100.000 millones de dólares en daños y fue el desastre natural más costoso de la historia.