Irán satisfecho con la denominación de Chuck Hagel como jefe del Pentágono

El presidente Obama propuso el lunes como Secretario de Defensa al ex senador republicano, conocido por su postura en contra del lobby judío y a favor de normalizar las relaciones con Irán.

El ministerio de exteriores de Irán se mostró satisfecho el martes en un comunicado por la designación del antiguo senador republicano por Nebraska Chuck Hagel para dirigir el Pentágono, lo que a juicio del régimen iraní podría contribuir a mejorar las relaciones entre Teherán y Washington.

Según declaró el martes Ramin Mehmanparast, portavoz de la cancillería iraní, Irán confía en que habrá «cambios prácticos» en la política exterior estadounidense especialmente en lo que se refiere a Oriente Medio, y en que si su candidatura es aprobada por el Senado de EE.UU. pueda contribuir a una mejora de las relaciones bilaterales entre los dos países.

Hagel, de 66 años de edad y senador republicano por Nebraska entre 1997 y 2009, fue nominado el lunes por el presidente estadounidense Barak Obama como nuevo Secretario de Defensa pero ahora debe afrontar un duro proceso de confirmación que no será nada fácil para su candidatura, tanto entre las filas republicanas -donde muchos lo consideran un traidor- como entre las del Partido Demócrata, donde se mantienen las suspicacias sobre su perfil conservador y un tanto heterodoxo.

Su designación ha sorprendido a muchos críticos con las políticas de Obama, dado que Hagel es conocido por su polémica postura a favor de normalizar las relaciones diplomáticas con Irán y el grupo islamista Hamas -que controla la Franja de Gaza- y en contra del llamado «lobby judío» y su influencia en el Congreso de los Estados Unidos.

La candidatura de Hagel ya ha despertado de hecho preocupación entre las autoridades israelíes, según ha reconocido el presidente de la Knesset (parlamento israelí), que temen que su puesto al frente del Pentágono pueda tener hondas repercusiones en la estrategia de Estados Unidos en Oriente Medio y en su apoyo a su tradicional aliado israelí en un momento en el que el ejecutivo hebreo baraja un ataque preventivo contra Irán para frenar su programa de enriquecimiento de uranio y evitar que pueda construir una bomba atómica.