Irán celebra elecciones entre denuncias de la oposición

Según cifras oficiales los comicios parlamentarios contaron con un 65% de participación, pese al veto a más de 2.000 candidatos y a los dos principales líderes de la oposición iraní.

Bajo la atenta mirada de la comunidad internacional Irán celebró unas elecciones parlamentarias en las que según datos oficiales hubo una participación del 65%, pero que no obstante fueron boicoteadas por la mayor parte de la oposición reformista al considerarlas un fraude.

El líder supremo de Irán, el Ayatolá Ali Khamenei, de 72 años de edad, pidió una alta participación a los ciudadanos para enviar un mensaje desafiantes a las «potencias arrogantes que nos acosan». No obstante los líderes religiosos iraníes buscan distanciarse del actual presidente Mahmud Ahmadineyad; el propio Khamenei, que no dudó en respaldarle tras las controvertidas elecciones presidenciales de 2009 pese a las múltiples acusaciones de fraude por parte de la oposición, ha tomado una postura mucho más dura hacia Ahmadeniyad tratando de recuperar legitimidad ante la población tras la violenta represión contra las protestas opositoras.

Pese a que los resultados finales aún tardarán en conocerse debido a que el recuento de millones de votos se realiza a mano, las primeras estimaciones apuntan a que los partidarios del presidente estarían perdiendo fuerza en el parlamento iraní, compuesto por 290 escaños. Su hermana Parvin Ahmadineyad tampoco logró hacerse con un escaño por su localidad natal de Garmsar, mientras que los partidarios de Khamenei parecían estar obteniendo buenos resultados en los comicios, de acuerdo a los primeros recuentos de papeletas.

Las críticas sin embargo no han tardado en llegar desde Occidente. El secretario de exteriores británico William Hague criticó los comicios en Irán diciendo que no eran libres ni imparciales. «El régimen ha presentado esta votación como una prueba de lealtad, en lugar de como una oportunidad para que el pueblo elija libremente sus propios representantes», afirmó Hague.

Tampoco hubo observadores independientes que controlaran la existencia de trabas a la hora de votar o que pudieran garantizar la ausencia de fraude. De hecho el Consejo Guardián, un órgano electoral no electo encargado de autorizar a los candidatos, impidió a 35 diputados presentarse a la reelección, mientras que se impidió la participación a cerca de 2.000 candidatos más.

A ello se suma que estas elecciones tienen lugar sin la presencia de los dos principales líderes opositores, Mirhossein Mousavi y Mehdi Karoubi, ambos enfrentados a Ahmadineyad durante las presidenciales de 2009 y que llevan bajo arresto domiciliario más de un año acusados de instigar las protestas contra el gobierno.