Grecia cierra sus bancos una semana e inicia su propio \’\’corralito\’\’

Miles de griegos hacen cola desde el fin de semana ante los cajeros automáticos tras el cierre de los bancos del país, que afronta un probable impago de su deuda y parece cada vez más cerca de salir del euro.

Los bancos de Grecia permanecerán cerrados toda la semana, según anunció el gobierno griego el lunes confirmando los intensos rumores en este sentido ante la incertidumbre económica que afronta el país, en una decisión anunciada tras una reunión de emergencia celebrada el domingo por el ejecutivo, y que se suma al cierre anunciado también de la Bolsa de Atenas.

La medida llega después de que a lo largo del sábado y del domingo se formasen largas colas ante los cajeros automáticos a medida que los ciudadanos griegos acudían para sacar dinero, temerosos de quedarse sin fondos ante los rumores que ya apuntaban a un cierre de los bancos que podría prolongarse durante varios días. El anuncio hecho el lunes confirma además los temores sobre “corralito” a la argentina, de forma que los griegos verán limitada durante estos días la retirada de dinero a sólo 60 € diarios: unas restricciones en los cajeros que sumarían también a medidas para limitar las transacciones y el cobro de cheques.

Sólo desde el viernes, un total de 1.300 millones de euros han sido retirados del sistema bancario griego ante la perspectiva de que el Estado será incapaz de hacer frente el 30 de junio a un primer pago de 1.600 millones al FMI, después de que sus socios europeos se hayan negado a prorrogar el rescate financiero a Grecia en respuesta al anuncio del primer ministro Alexis Tsipras de convocar unilateralmente un referéndum sobre las medidas de austeridad impuestas por la Troika. Si además el próximo 20 de julio Grecia tampoco es capaz de pagar otros 3.000 millones al Banco Central Europeo (BCE), éste “cortará el grifo” de la ayuda al país, que entrará de forma irremediable en bancarrota.

Algunas informaciones ya apuntaban el domingo a que sólo el 40% de los cajeros del país tienen dinero, mientras muchos gobiernos europeos están recomendando a sus ciudadanos que lleven dinero efectivo suficiente en caso de viajar a Grecia. Muchos griegos desesperados y aún incrédulos por lo ocurrido trataban el lunes de conseguir algo de dinero para sus gastos básicos diarios, una tarea simple ahora casi imposible debido a las largas colas que se podían ver ante los cajeros automáticos, especialmente en los barrios más humildes de Atenas, para en muchos casos comprobar que se han quedado sin billetes cuando les llega su turno.

Un referéndum que decide el futuro de Grecia

El cierre de los bancos se prolongará al menos hasta el próximo 5 de julio, fecha del polémico referéndum propuesto por Tsipras y origen de las desavenencias con la UE: una consulta que fue aprobada en la madrugada del domingo por el parlamento griego por 179 de los 300 diputados de la cámara. El primer ministro heleno declaró antes de la votación que esperaba que el pueblo griego diera un “rotundo no al ultimátum” de la Troika –la UE, el BCE y el FMI- pero “un gran sí a la solidaridad europea”, pese a que las encuestas inicialmente dicen que los griegos dirán mayoritariamente “sí” a las condiciones marcadas por los acreedores de Grecia.

Tsipras anunció por sorpresa la convocatoria ante las urnas a primer ahora del sábado tras explicar que había rechazado un acuerdo sobre la deuda griega porque implicaba nuevas medidas de austeridad que habrían supuesto una “humillación” para los griegos. Sin embargo, los ministros de finanzas de los países de la Eurozona –el llamado Eurogrupo– acusaron a Grecia de romper las negociaciones de forma unilateral y de plantear una consulta a los ciudadanos sobre unas medidas que aún no habían sido fijadas definitivamente, por lo que decidieron cortar la ayuda financiera a Atenas a partir del 30 de junio.

Los expertos estiman que la decisión de Tsipras de recurrir a las urnas es un intento del primer ministro griego de “pasar la pelota” a sus ciudadanos sobre unas medidas tan impopulares como probablemente necesarias que abocarían, en caso de ser rechazadas, a una salida de Grecia del euro –y posiblemente de la UE- que en cualquier caso cada día parece más cercana. Muchos analistas critican también el hecho de que la consulta se vaya a realizar de forma apresurada, sin que los griegos que van a votar acudan conociendo toda la información ni lo que implicará su decisión en la consulta, y sin que se sepa qué planes tiene el gobierno griego si dice “no” a las medidas que piden sus socios europeos.

El propio ex primer ministro griego y líder del partido Nueva Democracia, Antonis Samaras, ha criticado duramente el referéndum asegurando que en él no se tomará una decisión sobre las negociaciones con la UE, sino sobre “el destino de nuestro país y su permanencia en el euro”. “Lo digo claramente, los griegos queremos firmemente seguir en el corazón de Europa. Pero el referéndum arrastra al país fuera de Europa”, recalcó Samaras criticando al ejecutivo de Tsipras.