Grecia aumenta las medidas de seguridad tras la masacre de Oslo

Las autoridades griegas han aumentado las medidas de seguridad en torno a lugares de oración musulmanes y otros centros frecuentados por inmigrantes ante el temor de que se puedan producir ataques racistas.

Las autoridades griegas han aumentado las medidas de seguridad en torno a lugares de oración musulmanes y otros centros frecuentados por inmigrantes ante el temor de que se puedan producir ataques racistas o de grupos de extrema derecha.

Un portavoz de la policía de Grecia informó a la prensa que tras la tragedia ocurrida el pasado 22 de julio en Noruega el gobierno ha ordenado un refuerzo de los controles debido a que se teme que grupos de extrema derecha griegos puedan llevar a cabo ataques o acciones vandálicas contra centros de oración utilizados por los musulmanes durante estos días en que se celebra el Ramadán, el mes más sagrado del Islam.

En una reunión de emergencia celebrada la pasada semana tras los atentados en Oslo, las autoridades de la Unión Europea advirtieron a todos los estados miembros sobre el riesgo de que tras la matanza cometida en el país nórdico por un ultraderechista islamófobo en la que murieron 77 personas, otros grupos o individuos afines trataran de perpetrar acciones similares a imitación de lo ocurrido en Noruega.

Grecia, que alberga una importante población musulmana (unas 800.000 personas, 700.000 de ellas en la capital, Atenas) principalmente fruto de la inmigración asiática, ha sido escenario de numerosos incidentes racistas cometidos contra inmigrantes por parte de grupos de ultra-derecha o incluso de la propia policía. Hace dos años Atenas ya fue escenario de protestas musulmanas después de que un policía griego le arrebatara y rompiera a una refugiada iraquí un ejemplar del Corán tras pedirle que se identificara en una cafetería. En las mismas fechas varios inmigrantes originarios de Bangladesh tuvieron que ser hospitalizados después de que grupos de encapuchadas prendieran fuego a una vivienda utilizada por musulmanes como centro de oración. En un país como Grecia, de profundas creencias cristiano-ortodoxas y donde la religión se asocia a menudo al sentimiento nacional, las tensiones entre la población local y los inmigrantes musulmanes han ido en aumento, en especial en la capital.

Pese a que la primera solicitud de construcción de una mezquita se remonta a 1976, Grecia es el único país europeo que no tiene mezquita ni cementerio musulmán, sobre todo por la oposición de muchos ciudadanos, lo que ha motivado críticas acerca de su respeto a las minorías religiosas. En 2006 el parlamento griego aprobó la construcción de una mezquita en Atenas con fondos europeos pero el proyecto se paralizó alegando motivos técnicos. La población musulmana se ve obligada rezar en centros y casas de oración, y tampoco existen cementerios salvo en la lejana región de Tracia, donde Grecia está obligada por tratados internacionales a respetar los derechos de la minoría musulmana de origen turco que allí vive, por lo que los musulmanes del país se ven obligados a pagar grandes sumas para costearse un funeral según su tradición en Tracia o en un país extranjero.

El pasado mes de noviembre, una multitud de activistas de ultraderecha y varios residentes de la ciudad acosaron a cientos de musulmanes que se congregaron en el centro de Atenas para poder celebrar una ceremonia religiosa con motivo de la tradicional Fiesta del Sacrificio, mientras numerosas personas les insultaban y amenazaban, arrojándoles varios objetos e incluso huevos sin que la policía interviniera para dispersarlos. Varios de los asistentes al acto religioso, que se habían congregado en la céntrica plaza Attiki para rezar debido a que en la ciudad no existe ninguna mezquita, tuvieron que ser hospitalizados.