Francia seguirá con las expulsiones de gitanos

Francia no piensa detener las expulsiones de gitanos hacia Bulgaria y Rumanía a pesar de las críticas de los grupos de defensa de los derechos humanos y de las críticas desde la UE o la ONU.

Francia no piensa detener las expulsiones de gitanos hacia Bulgaria y Rumanía a pesar de las críticas de los grupos de defensa de los derechos humanos y de las críticas desde instituciones como la Unión Europea o Naciones Unidas.

A pesar de que el gobierno de Nicolas Sarkozy afronta fuertes críticas tras haber expulsado ya a más de un millar de gitanos desde finales de julio, incluso desde dentro de su partido, el ministro del Interior Brice Hortefeux anunció el lunes en rueda de prensa que las expulsiones continuarían. «Francia no es un vertedero», dijo el ministro francés.

Unos 300 gitanos fueron obligados el jueves pasado a subir a varios aviones rumbo al Este de Europa en lo que el presidente Sarkozy califica como un programa de «repatriación» voluntario. Además el gobierno francés está estudiando otras medidas que incluyen nuevas leyes que permitan la expulsión de inmigrantes por lo que llama «ofensas contra el orden público», que incluyen la mendicidad.

El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación Racial ya advirtió el pasado viernes a Francia que debía optar por tratar de integrar a los miembros de la mayor minoría étnica de la UE, en lugar de utilizarlos para culparlos de los niveles de delincuencia y expulsarlos del país.

La Policía ya ha desmantelado decenas de campamentos de gitanos, pero los críticos creen que se trata de una estratagema para impulsar la débil popularidad de Sarkozy de cara a las elecciones de 2012 y desviar la atención de los impopulares planes que prevén elevar la edad de jubilación y reducir el gasto público. El ministro de Exteriores Bernard Kouchner, conocido por ser un acérrimo defensor de los derechos humanos, afirmó incluso que había considerado incluso la posibilidad de dimitir.

París ha pedido a Rumanía que adopte más medidas para mejorar la situación de su población gitana, muchos de los cuales se marchan del país en busca de una vida mejor en Europa Occidental. Más de 10 millones de gitanos viven en los países de la Unión Europea -un 20% de ellos en Rumanía-, enfrentándose a la exclusión social, la pobreza y la discriminación y a dificultades para acceder a la educación, el sistema sanitario y el empleo.