Francia prohíbe el uso del burka en todos los espacios públicos

El parlamento francés aprobó el martes por amplia mayoría un proyecto de ley que prohíbe el uso del velo islámico integral en las oficinas y espacios públicos de Francia.

El parlamento francés aprobó el martes por amplia mayoría un proyecto de ley que prohíbe el uso del velo islámico integral en las oficinas y espacios públicos de Francia, donde vive la mayor comunidad musulmana de toda Europa.
La iniciativa gubernamental, que prohibirá el uso del burka y el niqab -los dos vestidos tradicionales que cubren el rostro de la mujer- en la administración pública y también en tiendas, cines, restaurantes y mercados a partir de la primavera del año que viene, obtuvo el respaldo de 335 diputados del partido conservador UMP del presidente Nicolas Sarkozy, y de otros diputados de centro e izquierda. Sin embargo, la mayoría de los socialistas, así como ecologistas y comunistas, decidieron no participar en la votación.
 
El burka o el niqab son dos formas de velo islámico integral que cubren de la cabeza a los pies y tienen una apertura a la altura de los ojos o una rejilla para poder ver. «El velo integral es contrario a la dignidad de la mujer. La respuesta es la prohibición», sostuvo Sarkozy en marzo pasado, pese a las reservas emitidas por el Consejo Constitucional -que vela por la conformidad de las leyes a la Constitución- y del Consejo de Estado, la más alta instancia administrativa de Francia, que defienden una prohibición limitada a la administración pública y a los comercios, pero no en la calle. El Consejo de Estado advirtió en su dictamen que una «prohibición general carecería de fundamento jurídico incontestable».
 
Por su parte el Consejo Francés del Culto Musulmán rechazó el proyecto porque «corre el riesgo de estigmatizar al Islam»; Amnistía Internacional advirtió también que la prohibición total del velo islámico integral «viola los derechos a la libertad de expresión y de culto».
Una de las medidas más polémicas del texto aprobado el martes, que entrará en vigor tras un periodo «pedagógico» de seis meses, es un paquete de sanciones por usar el burka o el niqab, incluído una multa de 150 euros o un curso de ciudadanía. Además si la pareja, marido o cualquier otra persona obliga a una mujer a usar el velo, podrá ser condenado a un año de cárcel y hasta 30.000 euros de multa. Esa multa se duplica si la persona obligada a usar el velo es menor, de modo que la pena de cárcel podría ser de dos años y la multa de 60.000 euros.
Francia alberga a la mayor comunidad musulmana de Europa, con unas seis millones de personas, aunque sólo una minoría de los musulmanes que viven en el país galo -unas 2.000 mujeres- usan el velo islámico integral. Iniciativas similares están ganando adeptos en otros puntos de Europa, donde el uso del burka ha sido prohibido en los espacios públicos de Bélgica y en los edificios municipales de Barcelona; otros países como Suiza, Holanda e Italia están estudiando también ciertas prohibiciones al uso del burka y el niqab.