Expertos turcos en geología y sismología han reaccionado con duras críticas a un controvertido análisis publicado por The New York Times (NYT), que cita un estudio dado a conocer en la revista Science que sostiene que la actividad sísmica en la región del Mar de Mármara se ha desplazado progresivamente de oeste a este durante los últimos 15 años, incrementando la tensión tectónica cerca de Estambul, lo que podría desatar un gran terremoto de consecuencias devastadoras.
El artículo del diario estadounidense NYT advierte de que “un terremoto muy grande que golpee cerca de Estambul probablemente causará uno de los peores desastres humanitarios de la historia reciente”. La información se apoya en un estudio liderado por científicos del GFZ Helmholtz Centre for Geosciences, según el cual los tramos occidentales de la falla del Mármara, más pequeños y de deslizamiento lento, estarían empujando la acumulación de estrés hacia los segmentos orientales de la falla tectónica, más próximos a Estambul, elevando la probabilidad de una ruptura mayor que desataría un gran seísmo en la metrópolis turca.
Aunque los terremotos suelen ir seguidos de una fase de liberación de energía a lo largo de la falla, los investigadores de este estudio aseguran que el terremoto de magnitud 6,2 desatado el 23 de abril en Estambul, una ciudad de unos 16 millones de habitantes, no redujo el peligro. Por el contrario, habría incrementado la presión en segmentos orientales de la falla situados al sur de Estambul que permanecen bloqueados y acumulando energía, aumentando de forma inusualmente alta los niveles de estrés.
Los autores del estudio describen este fenómeno como un efecto dominó que se produce de oeste a este a lo largo de toda la línea de falla: mientras que las secciones occidentales se deslizan lentamente hacia el este, las orientales permanecen bloqueadas, almacenando la tensión que podría liberarse en un potente terremoto. El área próxima al segmento de las Islas de los Príncipes aparece como la candidata más probable para una ruptura fuerte de la falla tectónica.
Geólogos turcos califican el estudio de “alarmista”
Sin embargo, varios expertos turcos consultados por distintos medios en Turquía sostienen que el estudio no aporta novedades y no dudan en calificarlo de “alarmista”, al presentar como nuevos descubrimientos datos y conclusiones que son bien conocidos por la comunidad científica.
“Ya hablamos claramente sobre esto en artículos en 2004, 2021 y 2025, y lo publicamos en detalle en trabajos preliminares. Pero en la noticia se presenta como si fuera la primera vez que se menciona”, afirmó el profesor Tuncay Taymaz, del Departamento de Ingeniería Geofísica y del Instituto de Gestión de Desastres de la Universidad Técnica de Estambul, en declaraciones al diario Milliyet.
En la misma línea, el sismólogo Bülent Kaypak subrayó que, pese a ser un estudio detallado publicado en una revista de alto impacto como Science, “lo que se expone es, en última instancia, solo una hipótesis”, por lo que pidió centrar el debate en las medidas de prevención.
Por su parte el profesor Şükrü Ersoy señaló tras leer el artículo que este “no dice nada nuevo”: “Recopila bien lo que ya se conoce, y lo presenta de forma más sencilla usando algunos métodos geofísicos”, dice Ersoy, si bien coincide como el resto de la comunidad científica turca en que el riesgo sísmico en el Mármara persiste y en que existe la posibilidad de un futuro terremoto de magnitud 7 en Estambul.
Un estudio “sin ningún fundamento” y que trata de “infundir miedo”
Las críticas más duras llegaron no obstante por boca del reputado profesor Şener Üşümezsoy, famoso por haber predicho con semanas de antelación la ola de terremotos que dejó cientos de heridos en Estambul el pasado mes de abril; en declaraciones a la cadena CNN Türk recogidas por el diario Hürriyet, Üşümezsoy calificó la noticia publicada en el NYT de “publicación especulativa” y “sin fundamento”, acusando al periódico estadounidense de “intentar infundir miedo en la sociedad”.
«Anteriormente ya publicaron análisis en los que sugerían que la falla se estaba desplazando de este a oeste, dirigiéndose hacia la falla de las Islas de los Príncipes, y que Estambul iba a ser destruida. En aquel momento, nosotros dijimos que la falla se desplazaba hacia la provincia de Düzce (al este de Estambul). Tras el terremoto de Düzce, guardaron silencio. Luego dijeron que un tramo de 110 km de la falla, de Yeşilköy a Gaziköy (desde Estambul a Tekirdağ), se rompería, provocando un seísmo de magnitud 7,5; pero los sondeos llevados a cabo con submarinos concluyeron que sólo se habían roto 60 km de esta falla, y que no hay tensión acumulada en la falla de las Islas (de los Príncipes)», declaró indignado Üşümezsoy en televisión.
«El nuevo estudio publicado en el NYT dice ahora que la actividad de las fallas se desplaza de oeste a este, hacia Estambul… Sin embargo, estas fallas no acumulan tensiones progresivamente. El análisis mezcla peras con manzanas. No hay acumulación de tensiones entre Büyükçekmece y Küçükçekmece (oeste de Estambul). No hay tensión ni en la falla de las Islas ni tampoco en esta falla. Han salido con una lógica totalmente errónea: hablan como si hubiera una sola falla, cuando son dos separadas. No hay tensión acumulada en la falla de Avcılar (oeste de Estambul). Por lo tanto, este artículo carece de cualquier fundamento. Es el cuento del niño que gritó ‘lobo’, para infundir el miedo en la sociedad«, concluyó el experto turco.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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