Erdoğan

Erdoğan: ‘’No quiero que sean erigidas estatuas mías’’

El presidente turco, que criticó las iniciativas de algunos ayuntamientos en Turquía de erigir estatuas y bustos con su rostro, respondió también a las amenazas de Alemania y a los temores de la OTAN por adquirir el sistema de misiles ruso.

El presidente turco Recep Tayyip Erdoğan criticó durante un discurso pronunciado el miércoles en Ankara que algunas administraciones locales hayan intentado erigir estatuas o bustos representándolo, una práctica que aseguró le “entristece” y que va “en contra de nuestros valores”.

Refiriéndose a un busto con su rostro erigido en la provincia de Kocaeli –al noroeste de Turquía- y que fue finalmente retirado bajo el pretexto de que “no se asemejaba al presidente”, Erdoğan insistió en que está en contra de las iniciativas de algunos ayuntamientos gobernados por su partido AKP que pretenden construir estatuas o bustos representándo su persona.

Cuando me enteré de esto me sentí muy triste. Es algo que va en contra de nuestros valores. No quiero que se erijan estatuas mías, y no quiero que se hagan bustos o cosas semejantes. Hemos pedido que se retiren. Nuestros ayuntamientos (gobernados por el AKP) no deberían volver a cometer tales errores”, declaró Erdoğan durante una reunión de representantes municipales del AKP celebrada en la capital turca, a la que acudió en calidad de presidente del partido.

“(Los ayuntamientos) no deberían erigir estatuas, sino en su lugar erigir edificios destinados a ofrecer un servicio. Deberíamos saber que eso (la práctica de erigir estatuas) es algo que contradice nuestros valores”, insistió el presidente turco.

Respuestas a Alemania y a la OTAN

Por otro lado Erdoğan quiso también responder al anuncio hecho esta semana por Alemania de suspender las ventas de armamento a Turquía, así como a las críticas y temores expresados por sus aliados de la OTAN acerca de la adquisición por parte del país euroasiático del sistema antimisiles ruso S-400.

“Haremos lo que sea necesario para hacer que perdure nuestro Estado. Lo haremos con drones armados, tanques y cañones. Lo haremos equipando a nuestras fuerzas de seguridad con todas las armas necesarias”, dijo Erdoğan prometiendo dar a las fuerzas de seguridad y al ejército nuevas armas para la lucha contra el terrorismo, y asegurando que el anuncio de Alemania servirá para estimular la industria de defensa nacional, que ya cubre cerca del 60% de las necesidades del país.

El presidente turco también criticó las reacciones dentro de la OTAN por la decisión de Ankara de adquirir finalmente el sistema de defensa antimisiles S-400 de Rusia: “Se han vuelto locos sólo porque hemos firmado el acuerdo del S-400. ¿Qué se supone que teníamos que hacer? ¿Esperar por vosotros? Estamos cuidándonos nosotros mismos, y continuaremos haciéndolo”, dijo Erdoğan, quien el domingo anunció un primer pago a Moscú de los aproximadamente 2.100 millones de euros que costará adquirir el sistema ruso antimisiles, desmintiendo así los rumores sobre una posible suspensión del acuerdo con el Kremlin.

Estados Unidos e Israel siempre han sido muy reacios a vender sus drones. Y cuando los han vendido, su reparación y mantenimiento nos son muy difíciles. Ahora, Turquía puede producir sus propios drones, incluso armados. Y ellos están molestos por eso. Vamos a hacer cosas mejores. Estamos dando pasos importantes”, añadió el mandatario turco.

Turquía lleva tiempo buscando desarrollar un sistema nacional de defensa antimisiles para hacer frente a la capacidad balística de países vecinos como Irán, Irak o Siria, una amenaza potencial que la OTAN ha estado cubriendo provisionalmente desde el estallido del conflicto sirio mediante el despliegue de misiles Patriot.

En 2013 el gobierno turco seleccionó a la firma de defensa china CPMIEC para desarrollar su sistema antimisiles basándose en la oferta más económica y que ofrecía compartir tecnología, pero retiró finalmente la oferta pública ante las presiones de los países de la OTAN, que sin embargo no lograron presentar una propuesta capaz de competir económicamente con China y siguieron negándose a compartir su tecnología con Ankara.