Enfrentamientos con la policía turca durante la intervención en la sede de dos cadenas de TV

Administradores tomaban el miércoles por orden judicial el control de la división de comunicación del Holding Koza İpek, después de que la policía se enfrentara a los manifestantes que intentaron bloquearles el acceso.

La policía turca empleó el miércoles cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a cientos de personas y empleados que se manifestaron frente a las oficinas en Estambul del grupo de comunicación perteneciente al Holding Koza İpek, y que intentaron impedir que los nuevos administradores asignados por orden judicial se hicieran con el control de las dos cadenas de televisión que controla este conglomerado empresarial.

Las protestas se iniciaron el martes después de que un tribunal de Ankara emitiera a instancias de la fiscalía una orden por la que designaba una junta de administradores para hacerse cargo del holding, que abarca a 23 empresas de minería, construcción, energía y medios de comunicación y cuyas oficinas fueron registradas a principios de septiembre durante una redada por delitos de fraude financiero, evasión de impuestos y pago de sobornos.

El grupo empresarial está acusado además de “implicación en actividades terroristas” por sus vínculos con el movimiento religioso dirigido por el clérigo Fethullah Gülen, contra el que hay pendientes varias órdenes internacionales de detención y al que el gobierno turco acusa de intentar crear un “Estado paralelo” infiltrado a sus fieles en puestos de la administración pública, la policía y el poder judicial. La división de comunicación del Holding Koza İpek es propietaria de las cadenas de televisión Bugün TV y Kanaltürk, así como de los periódicos Bugün y Millet.

Imágenes de televisión difundidas por dichas cadenas mostraron en directo a la policía dispersando a trabajadores y simpatizantes que intentaban bloquear el acceso al edificio, al que finalmente consiguieron entrar a la fuerza. Las emisiones de televisión se interrumpieron momentáneamente durante la operación, si bien poco después fueron restablecidas.

Varios responsables de la compañía alegaron por su parte que los administradores carecían de legitimidad para hacerse con el control del grupo y que la intervención de la empresa no había sido notificada de forma oficial. No obstante medios turcos informaron que la orden judicial no fue aceptada porque los abogados del holding se negaron a recibirla, protestando por la presencia policial. Las acciones de Koza İpek cayeron más de un 5% en la Bolsa de Estambul después de que se hiciera pública la decisión judicial.

En su resolución, la corte de Ankara señaló que la asignación de nuevos gestores para el grupo empresarial era necesaria “para evitar crímenes y proteger las evidencias del caso, en el que los informes han revelado que esta compañía ha ayudado y ha estado implicada en las actividades de una organización denominada FETÖ/PDY que se cree ha intentado derrocar al gobierno”.

Por su parte la fiscalía de Ankara justificó la decisión en un comunicado en el que argumentó que se habían encontrado “cientos de páginas de donaciones ilegales en los ordenadores del mencionado holding y de las empresas vinculadas al mismo”, en las que se demostraría la existencia de pagos irregulares –algunos en oro- y de lavado de dinero negro.