El presidente sirio declara una amnistía general

Bashar al-Assad habría decretado el domingo una amnistía para los participantes en las manifestaciones y los desertores del ejército, un gesto que difícilmente servirá para acallar las protestas contra el régimen.

La agencia estatal de noticias siria SANA informó el domingo que el presidente del país, Bashar al-Assad, ha decretado una amnistía internacional para todos los delitos cometidos durante los últimos 10 meses de violencia que han asolado este país árabe, donde las protestas inicialmente pacíficas que pedían reformas democráticas y la salida del poder de Assad han derivado en los últimos meses en choques armados y atentados ante la violenta represión de las fuerzas leales al dirigente sirio.

Según la agencia la amnistía declarada el domingo incluye a aquellos que se hayan manifestado pacíficamente así como a los que hayan portado armas sin licencia, y se aplicará también a los que entreguen sus armas a las autoridades antes de finales del mes de enero. También incluye a los soldados que hayan desertado del ejército, siempre y cuando regresen al servicio militar antes del 31 de enero.

Parece poco probable sin embargo que tras diez meses de agravamiento del conflicto esta supuesta amnistía vaya a tener efectos notables sobre la oposición al régimen de Assad o a convencer a aquellos desertores que han abandonado el ejército e incluso han formado grupos de resistencia como el «Ejército Libre Sirio», que está ganando cada vez más adeptos y ha protagonizado importantes ataques contra instalaciones militares y gubernamentales en los últimos meses.

Según Naciones Unidas al menos 5.000 civiles han muerto en Siria desde que se iniciaran las primeras protestas contra el régimen de partido único en marzo de 2011. La misión de observadores de la Liga Árabe que supuestamente debería supervisar el fin de la violencia en las principales ciudades del país está recibiendo numerosas críticas por su papel ambiguo y ha sido acusada por la oposición siria de estar dándole tiempo a Assad para que afiance su represión de las protestas contra su gobierno.

Recientemente países árabes como Qatar -que ya apoyó la intervención armada en Libia contra Gadafi- han comenzado a hablar abiertamente de la necesidad de una acción militar extranjera en el país para detener la violencia y evitar el estancamiento de un conflicto que amenaza con derivar en una guerra civil abierta.