El ministro de justicia turco se reúne con los presos en huelga de hambre

Sadullah Ergin visitó el miércoles en una cárcel de Ankara a parte de los casi 800 presos que permanecen en huelga de hambre demandando derechos carcelarios para el líder del PKK, Abdullah Öcalan.

 

El ministro de justicia turco, Sadullah Ergin, se reunió el miércoles en la Prisión Sincan de la capital del país, Ankara, con parte de los casi ochocientos presos que mantienen desde septiembre una huelga de hambre pidiendo beneficios carcelarios para el líder histórico del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), Abdullah Öcalan.

Son ya unos 776 presos acusados o condenados por vínculos con el PKK en 58 cárceles de toda Turquía los que continuaban el miércoles en el 43º día de huelga de hambre demandando el fin del régimen de aislamiento de Abdullah Öcalan, que cumple desde 1999 una condena a cadena perpetua en la isla-prisión de İmralı (en el Mar de Mármara).

Según relató la prensa turca, varios informes médicos señalan que el estado de algunos de los presos en huelga de hambre es preocupante y podría poner en peligro su vida. Entre los participantes en la acción se encuentran no sólo miembros del PKK sino también convictos acusados de vínculos con la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK), una trama acusada en Turquía de ser el brazo urbano del PKK y de pretender establecer una organización paralela al Estado.

Periodistas presos y condiciones carcelarias

El ministro de justicia turco, que justificó la decisión de reunirse con los presos por el peligro que la protesta podría suponer para sus vidas, podría tratar también la cuestión de los periodistas encarcelados acusados de vínculos con el PKK o el KCK. En un reciente informe, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés), una ONG con sede en Nueva York fundada en 1981 y considerada por algunos medios como la «Cruz Roja» del periodismo, señalaba el elevado número de periodistas turcos que se encuentran en prisión, identificado a 76 miembros del gremio en la cárcel y colocando a Turquía a la cabeza de los países con mayor número de periodistas entre rejas.

En el informe, el CPJ indicaba que alrededor del 75% de los periodistas encarcelados están acusados bajo las leyes antiterroristas de colaboración con banda armada por divulgar las actividades o puntos de vista del PKK o el KCK, y que un porcentaje similar se encuentra en prisión preventiva a la espera de juicio.

Las condiciones en las cárceles también han originado revueltas e incendios provocados en los últimos meses en Turquía, como el que mató a 13 internos en una prisión de la provincia suroriental de Şanlıurfa a mediados de junio. El principal partido de la oposición en el país, el kemalista Partido Republicano del Pueblo (CHP), presentó esta semana un informe criticando las condiciones carcelarias en varios centros de Turquía, en algunos de los cuales el número de presos casi cuatriplica la capacidad prevista. Otros aspectos señalados en el informe del CHP se refieren a las malas condiciones higiénicas en muchos centros o la gran diferencia de normas y derechos que se dan a los presos dependiendo del centro penitenciario en el que se encuentren.

El gobierno turco se defiende del elevado número de periodistas entre rejas asegurando que ni uno solo de ellos está en prisión por motivos o acusaciones relacionados con su trabajo, sino por actividades paralelas al margen de su profesión. Por otro lado el vice primer ministro turco Ali Babacan anunció esta semana que el ejecutivo está trabajando en un borrador de ley para introducir nuevos beneficios penitenciarios, como permitir a los presos recibir visitas conyugales una vez al trimestre o incentivar los arrestos domiciliarios.

Respecto a las condiciones de encarcelamiento del líder del PKK, Ankara recuerda que Öcalan se encuentra encarcelado junto con otra media docena de presos con los que mantiene contacto y que hace unos años ya se construyeron unas nuevas instalaciones para alojarle que cumplen todos los estándares internacionales, tal y como atestiguó en 2009 una delegación del Comité Europeo contra la Tortura (CPT).