La prisión de Şanlıurfa sufrió el lunes un segundo incendio que dejó 42 heridos después de que el sábado otro murieran otros 13 internos por las llamas, reabriendo el debate sobre las condiciones de las cárceles en el país.
Un segundo incendio asoló el lunes la prisión de la provincia de Şanlıurfa, al sureste de Turquía, causando heridas a 42 personas incluyendo internos y personal de la cárcel, según informaron medios de comunicación del país euroasiático. Se trata del mismo centro que el sábado por la noche sufrió otro incendio en el que fallecieron 13 presos, y que ha sembrado la polémica y un amplio debate social y político sobre las condiciones penitenciarias en las prisiones de Turquía, además de cuestionar el funcionamiento de un sistema judicial que abarrota las cárceles del país de acusados pendientes de juicio.
Según informó a la prensa el gobernador de la provincia, Celalletin Güvenç, el incendio del lunes se produjo en el módulo para presos jóvenes y la causa del fuego aún se está investigando, pero todo apunta a que podría haber sido provocado como ya ocurriera con el que se produjo el pasado sábado y que se cobró las vidas de 13 internos. Según Güvenç en esta ocasión hubo 42 heridos, incluyendo presos, policías y guardias, y uno de ellos estaría en estado crítico, si bien el lunes por la noche 14 de ellos ya habían recibido el alta médica.
El hecho sin embargo de que ésta fuera la segunda ocasión en que el mismo centro sufría un hecho similar en menos de tres días, o que se produjeran sucesos similares al mismo tiempo en cárceles de otras provincias como Adana o Gaziantep, sugiere sin embargo actos coordinados o quizás una protesta que muchos apuntan tendría que ver con las condiciones de vida en las prisiones, más que a una pelea de reclusos como apuntaban las primeras versiones oficiales.
Así lo sugería un diputado del principal partido de la oposición (CHP), Veli Ağbaba, quien declaró el lunes a la prensa frente a la misma prisión de Şanlıurfa que los reclusos más jóvenes habían prendido fuego a sus camas para protestar contra las condiciones de hacinamiento en el centro, y desmintió que el primer incendio del sábado hubiese sido producto de una pelea entre internos. A última hora del lunes aún continuaba saliendo humo de las dependencias de la prisión.
Pese a que el primer ministro turco Tayyip Erdoğan y el ministro de justicia Sadullah Ergin han prometido investigar lo ocurrido el sábado y depurar responsabilidades, y a que el fiscal jefe de Şanlıurfa ya ha iniciado una investigación y a recopilar testimonios tanto de presos como de guardias de la prisión, el suceso ha despertado el debate hasta ahora dormido sobre las condiciones de hacinamiento en muchas cárceles del país euroasiático y las malas condiciones de estos centros, a lo que se añaden las denuncias de muchas asociaciones y ONGs por el creciente número de presos a la espera de juicio.
De hecho según apuntaba el diario turco Hürriyet, sólo tres de los 13 internos que murieron en el incendio del pasado sábado tenían una condena en firme. A ello se unen unas condiciones de vida que, en el caso de provincias como Şanlıurfa, hacen que la tensión pueda estallar en cualquier momento. Algunas informaciones han sugerido que la supuesta pelea que motivó el fuego del sábado habría estado motivada por el funcionamiento de los ventiladores y el lugar donde iban a dormir los presos. En el módulo donde se iniciaron los disturbios y posteriormente el fuego que acabó con la vida de 13 personas, había 18 internos pese a que originalmente el lugar había sido diseñado para acoger a sólo 6. Unamos al hacinamiento unas temperaturas que en Şanlıurfa pueden acercarse durante el verano a los 50ºC, y tendremos todos los ingredientes para una situación explosiva, ya sea un motín, una protesta o una pelea entre presos.
Denuncias sobre las condiciones en las cárceles
Según informaciones del propio Ministerio de Justicia de Turquía, el número de presos en el país euroasiático casi se ha duplicado durante la última década, pasando de 69.000 a 132.000 a fecha de abril de 2012; las cárceles de Turquía tienen una capacidad conjunta para 125.000 internos, por lo que hay al menos 7.000 presos que tendrá que hacinarse en algún sitio. Todo ello se agrava con la situación judicial de muchos de esos presos: 36.400, casi un 28%, están en prisión a la espera de juicio, según las estadísticas, y uno de cada cuatro presos turcos aún está pendiente de una sentencia en firme tras un recurso de apelación ante la Corte Suprema de Apelaciones.
Las condiciones en la cárcel de Şanlıurfa no son muy diferentes de esta media, aunque recientemente se había ampliado su capacidad de 225 a 375 internos, albergaba actualmente a casi 1.200 presos, el 41% a la espera de juicio según algunos medios.
Si bien estos datos en conjunto no son muy diferentes a los que se registran en otros países vecinos o incluso de la propia UE, y por supuesto no llegan a los niveles de Estados Unidos, el debate sobre el aumento de los presos preventivos y sobre las condiciones de las prisiones en Turquía se ha abierto al público, muchas asociaciones han aprovechado para salir a la palestra para reclamar que llevaban tiempo previendo una tragedia como la que se vivió el sábado en Şanlıurfa. Algunos miembros del partido opositor CHP han llegado incluso a pedir la cabeza del ministro de justicia turco.
Cüneyt Altıparmak, portavoz de la Asociación de Juristas de Şanlıurfa, subrayaba el lunes en una conferencia de prensa ante los periodistas que determinadas condiciones de habitabilidad como el aire acondicionado, que pueden ser consideradas en otros lugares como un lujo, son de hecho una necesidad y un deber para las autoridades en el caso de una prisión ubicada en una provincia como Şanlıurfa.
«Dado que las temperaturas alcanzan los 50 grados centígrados en verano, incluso las capacidades mentales de la gente que no está en la cárcel se ven dañadas, y pueden cometer errores. Por tanto es obvio que esas condiciones harán a los internos incluso más propensos a cometer errores», declaró Altıparmak.
VOTE
EQUIPO EDITORIAL
.
Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
…
📣 Tu PUBLICIDAD en Hispanatolia
.
🤗 AYÚDANOS CON UN DONATIVO:
💗 Paypal





