El gobierno de Kirguistán envía al ejército al sur del país

El gobierno provisional de Kirguistán, una estratégica república ex soviética en Asia Central, ordenó el domingo el envío de las tropas de reserva del ejército al sur del país.

El gobierno provisional de Kirguistán, una estratégica república ex soviética en Asia Central, ordenó el domingo el envío de las tropas de reserva del ejército al sur del país para intentar controlar los disturbios en el bastión rebelde de Osh, donde los enfrentamientos han dejado ya un balance de 80 muertos a pesar del estado de emergencia declarado el viernes.
 
El gobierno interino, surgido tras la caída del ex presidente Bakiyev, autorizó a los soldados a disparar a matar después de que los disturbios étnicos entre kirguisos y uzbecos se extendieran a las ciudades sureñas de Osh y Jalalabad -ambas bastiones del ex presidente Bakiyev-, y ordenó el envío a la zona de tropas de reserva y voluntarios tras reconocer que la situación sigue siendo «compleja y tensa».
Este nuevo estallido de violencia es el más grave desde que Bakiyev fue derrocado tras unos disturbios populares el pasado mes de abril que se saldaron con decenas de muertos y la toma del parlamento y los principales edificios del gobierno. Ahora son los partidarios de Bakiyev, exiliado en Bielorrusia, quienes protagonizan unos disturbios de trasfondo político pero que han tomado un peligroso carácter de enfrentamiento étnico entre los kirguisos y los uzbecos, que constituyen el 21% de la población y son la principal minoría del país.
 
La líder del gobierno interino, Roza Otunbayeva, ha acusado a los partidarios de Bakiyev de avivar el conflicto étnico en el sur con el objetivo de desestabilizar el país, aumentando la preocupación entre las vecinas Rusia y China pero también en EE.UU., que cuenta con una base militar en Kirguistán vital para el abastecimiento de las tropas en Afganistán. Partidarios de Bakiyev llegaron a ocupar varios edificios gubernamentales al sur del país a mediados de mayo, y actualmente el gobierno kirguiso sólo tiene un control limitado sobre el sur, que está separado de la capital Biskek por montañas.
El propio gobierno provisional de Kirguistán ha dado a entender que la situación podría estar escapándosele de las manos después de que ayer sábado pidiera ayuda a Rusia para contener los disturbios, que según cifras oficiales han dejado ya 80 muertos y más de 1.000 heridos. El presidente ruso, Dimitry Medvedev, respondió que por el momento no enviaría soldados pero que está discutiendo la situación con los líderes de Uzbekistán y Kazajistán, las dos potencias que limitan con Kirguistán.