El FMI advierte a Turquía que se prepare para la crisis

El organismo internacional recomienda al país euroasiático medidas para controlar la inflación y disminuir el déficit público ante la perspectiva de un menor crecimiento en 2012.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) aconsejó esta semana a Turquía que se prepare ante la previsión de que su crecimiento económico pueda caer drásticamente en 2012 a medida que la perspectiva de una segunda recesión económica en la Eurozona y la preocupación por el déficit público turco haga caer la inversión extranjera.

En un informe en el que analizaba las perspectivas de la economía del país euroasiático publicado el miércoles, el FMI pronosticó que Turquía crecerá sólo un 2% el próximo año en comparación con el crecimiento el 7,5% previsto para 2011, por lo que urgió a Ankara a ajustar sus políticas económicas ante la perspectiva de una ralentización de su economía.

Una de las cuestiones más preocupantes para los analistas es el actual déficit público, que se espera alcance entre el 9 y el 10% del PIB turco en 2011, frente al 6,7% registrado en 2010. No obstante las previsiones apuntan a que el déficit disminuirá el próximo año hasta alrededor del 8% del PIB turco, a medida que el crecimiento económico disminuya por las malas perspectivas de la economía global, que se espera limiten las importaciones.

En su análisis el FMI augura también que la inflación en Turquía disminuya hasta un 6,5% en 2012, una cifra sin embargo aún alta que podría dañar la competitividad de Turquía en las exportaciones al aumentar los precios. Según los datos publicados el lunes la inflación aumentó en Turquía en un 1,73% en noviembre con respecto al mes anterior hasta alcanzar el 9,48%, por encima de las previsiones, un aumento de más de 2 puntos respecto a hace un año y muy cerca de la temida cifra de dos dígitos.

Además el organismo financiero internacional recomienda al Banco Central Turco un aumento en sus tipos de interés, que considera demasiado bajos, y aconseja una política fiscal más estricta que frene la elevada demanda interna -que se mantiene muy por encima de las exportaciones- y frene la espiral inflacionista. Por último el FMI considera que el Estado turco debería controlar más el gasto público y ampliar la base recaudatoria para generar más ingresos y controlar el déficit.