El ejército turco entra en Siria en una operación terrestre contra el Daesh

Fuerzas especiales del ejército turco apoyadas por artillería y cazas F-16 pusieron en marcha en la madrugada del miércoles una operación militar con el fin de arrebatar al Daesh su último bastión junto a la frontera turca.

El ejército turco puso en marcha en la madrugada del miércoles una gran operación transfronteriza bajo el nombre en clave de Fırat Kalkanı (Escudo del Éufrates) en coordinación con la coalición internacional contra el Daesh con el objetivo de expulsar de la región próxima a su frontera a los militantes del autoproclamado Estado Islámico y liberar la ciudad de Yarabulus, última población importante próxima a la frontera turca en manos del grupo terrorista.

Fuerzas especiales del ejército turco entraban en la madrugada en territorio sirio apoyadas por cazas F-16 y tanques; según informaron a la prensa fuentes militares turcas bajo condición de anonimato, los efectivos militares turcos están apoyando una ofensiva del denominado Ejército Libre Sirio (ELS) sobre Yarabulus “al igual que las de otros países como Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, etc”.

Las mismas fuentes indicaron que a primera hora del miércoles combatientes turcomanos del ELS (ver video) habían capturado la aldea de Kaklijah, a unos 3 kilómetros al sur de la frontera turca, y avanzaban hacia Yarabulus, situada a unos 5 kilómetros.

La operación se inició en torno a las 4:00 de la madrugada hora local (3:00 CET) con el bombardeo por parte de fuerzas de tierra apostadas en el lado turco de la frontera de objetivos del Daesh; un total de 81 de ellos fueron alcanzados con 294 disparos de artillería y tanques del ejército turco. Seguidamente –unas dos horas más tarde- cazas turcos F-16 realizaban hasta cuatro operaciones de ataque aéreo sobre posiciones del grupo terrorista en Siria, en su primera incursión en el país vecino desde el derribo de un caza ruso en noviembre del año pasado. Fuentes militares turcas indicaron que un total de 12 objetivos fueron destruidos en esta campaña aérea. Ya por la mañana tanques turcos cruzaban la frontera y proseguían las operaciones en territorio sirio.

Una respuesta a los ataques sobre Turquía

Las autoridades turcas han definido la operación “Escudo del Éufrates” como una campaña para despejar la frontera turca de la presencia de elementos terroristas del Daesh, garantizar la seguridad en su frontera sur y apoyar la integridad territorial de Siria; entre sus objetivos también estaría poder llevar ayuda humanitaria hasta la población civil de esa región de Siria para evitar así un nuevo flujo de refugiados hacia Turquía.

Ankara responsabiliza al autoproclamado Estado Islámico (Daesh, por su nombre en árabe) del terrible atentado suicida perpetrado el sábado durante una boda en la provincia fronteriza de Gaziantep, al sureste de Turquía, que dejó 54 muertos; pero además decenas de cohetes tipo Katiusha lanzados desde territorio sirio controlado por el Daesh han caído desde enero en la provincia fronteriza de Kilis, matando al menos a 21 personas y dejando decenas más de heridos. En los dos últimos días los lanzamientos se habían repetido, en esta ocasión sobre la localidad fronteriza de Karkamış, situada al otro lado de la frontera con Siria y a escasos kilómetros de Yarabulus, lo que llevó a las autoridades turcas a decretar el martes la evacuación de sus habitantes.

El martes el ministro de exteriores turco Mevlüt Çavuşoğlu ya había señalado que Turquía estaba lista para proporcionar cualquier tipo de apoyo a las operaciones en la región de Yarabulus para liberarla de las manos del Daesh. En declaraciones hechas en una conferencia de prensa desde Ankara junto con su homóloga estonia Marina Kaljurand, Çavuşoğlu aseguró que el autoproclamado Estado Islámico atacaba a Turquía porque “es uno de los países más importantes en la lucha contra el Daesh”.

Yarabulus se sitúa además a orillas del Río Éufrates, que Turquía ha insistido en señalar como una frontera al oeste de la cual no permitirá el avance de las milicias kurdas del PYD/YPG, que Ankara considera como la rama siria del PKK y que controlan toda la frontera noreste de Siria con Turquía. Precisamente a principios de agosto milicias kurdas tomaron el control de la ciudad de Manbij, a unos 30 kilómetros al sur de Yarabulus, de manos del Daesh.

El miércoles por la mañana justamente llegaba a Ankara el vice presidente estadounidense Joe Biden en visita oficial para una reunión con las principales autoridades turcas, en la que la extradición del clérigo islámico Fethullah Gülen –a quien el gobierno turco acusa de estar detrás del intento de golpe de Estado del 15 de julio- y la política de cooperación entre Washington y el PYD/YPG serán los principales puntos de la agenda.

El propio presidente turco Recep Tayyip Erdoğan respondía el miércoles al líder del PYD, Salih Müslim, quien tras conocerse la operación del ejército turco en Siria publicaba en Twitter un mensaje asegurando que Turquía se estaba metiendo en un “lodazal” y se enfrentaría a la derrota al igual que el Daesh. “Hay quienes dicen que Turquía se verá afectada por esta operación de esta o aquella manera… Yo les digo que piensen sobre su propio futuro”, dijo Erdoğan en declaraciones públicas hechas en Ankara.

“Desgraciadamente, todos los ataques que han tenido lugar en Gaziantep y Kilis… nos han llevado hasta este punto”, dijo al hablar de la incursión militar en Siria puesta en marcha horas antes. “Esto es el final. Dijimos que había que ponerle punto final (a estos ataques) y el proceso ha comenzado esta mañana a las 4:00. Tenemos que resolver el problema”, concluyó.