El caso »Ergenekon» protagoniza los debates en Turquía

El gobernante AKP acusa a la oposición de querer encubrir a los acusados, mientras que el CHP asegura que el gobierno está detrás de la investigación

El llamado caso «Ergenekon» está protagonizando los debates políticos en Turquía, principalmente entre el gobernante AKP y el principal partido de la oposición, el CHP, después de que el pasado lunes el fiscal jefe de Estambul hiciera públicos los cargos por los que se acusan a los más de 60 imputados hasta ahora en el caso. Ambos partidos se acusan mutuamente de interferir en la investigación.

En una alocución hecha ayer ante miembros de su partido, el primer ministro Tayyip Erdoğan hizo veladas referencias a los últimos acontecimientos en torno a la investigación, criticando sobre todo la postura del líder del CHP, Deniz Baykal, quien repetidamente ha realizado declaraciones en apoyo de los sospechosos y acusando al gobernante AKP de estar detrás de las acusaciones. Erdoğan acusó a Baykal de querer restar importancia a los graves cargos que pesaban sobre los acusados y de pretender desviar la atención sobre las graves implicaciones de la organización «Ergenekon» con acusaciones infundadas hacia el gobierno.

En respuesta a algunas de las críticas hechas desde el CHP, respecto a que el AKP actuaba sobre el caso «Ergenekon» como si de un fiscal se tratase, el primer ministro turco respondió: «Eso es bueno, porque los fiscales están ahí para el pueblo. Buscamos y demandamos justicia en el nombre del pueblo. Si es en ese sentido en el que nos culpan de ser fiscales, entonces por supuesto nosotros también somos fiscales», dijo Erdoğan, quien subrayó además que el CHP había pedido repetidamente el respeto al poder judicial durante el proceso -aún en marcha- que pide la ilegalización del AKP ante el Tribunal Constitucional.

«Aquellos que expresan que las instituciones del estado deberían ser respetadas, no deberían permanecer en silencio cuando la institución de la política está siendo atacada. ¿Cómo puede la política y la democracia institucionalizarse en un país donde ha habido tantas interrupciones en 60 años?», dijo Erdoğan en referencia a los numerosos golpes de estado que ha habido durante la historia de la República Turca.

Dirigiéndose también a su partido, el líder de la oposición Deniz Baykal declaró por su parte que las acusaciones hechas públicas el pasado lunes por el fiscal no iban dirigidas contra golpistas, sino contra terroristas. Baykal aseguró que se había creado una atmósfera falsa en el país previamente, y que los ciudadanos demócratas, intelectuales y otros segmentos de la sociedad habían permanecido en silencio ante varios errores cometidos por la fiscalía esperando ver una serie de pruebas que ayudarían a afrontar los últimos golpes de estado y consolidar el régimen democrático turco. En vez de eso, el líder de la oposición dijo que las acusaciones no se sostenían y que por ello habían acusado al grupo Ergenekon de ser una organización terrorista: «Tuvieron que explicar que esta es un ‘tipo especial de organización terrorista’. Un tipo de terrorismo que Turquía, que ha sufrido de terrorismo más que ningún otro país, no conoce», dijo Baykal.

El Fiscal Jefe de Estambul, Aykut Cengiz Engin, anunció el pasado lunes durante una conferencia de prensa que el sumario de la acusación contra los acusados en la investigación sobre el grupo «Ergenekon» había sido concluido y remitido a una corte criminal para su revisión. En la acusación, el fiscal Engin pide el procesamiento de los sospechosos bajo diversos cargos, tales como «pertenencia a un grupo terrorista armado», «incitación a la rebelión contra la República de Turquía», «posesión de explosivos», «incitación al terrorismo», «adquisición de documentos secretos sobre seguridad nacional», «grabación de datos personales», «animar a los soldados a que desobedezcan a sus superiores», y muchos otros, si bien el fiscal no especificó a qué sospechosos correspondían cada uno de los cargos.

La organización «Ergenekon», cuyo nombre hace referencia a una leyenda sobre el nacimiento de la nación turca, tenía una ideología ultranacionalista y poseía ramificaciones por toda la estructura del estado turco. Por lo que se sabe hasta ahora, se trata de una red criminal creada por miembros del ejército, académicos, periodistas, empresarios o funcionarios, que supuestamente pretendía preparar un golpe de estado que derrocara al gobierno del AKP sembrando el caos y cometiendo varios asesinatos selectivos, entre los que estarían las últimas muertes de varios sacerdotes cristianos o la del periodista turco armenio Hrant Dink.

El sumario de la acusación había despertado gran interés y polémica porque ha llevado más de un año en su elaboración, desde que el pasado verano se iniciasen las primeras detenciones cuando la policía turca descubriera grandes cantidades de munición y armas en una vivienda de Estambul.