El Banco Central de Turquía elevó al 26% su previsión de inflación para finales de 2026, atribuyendo la revisión al impacto de la guerra en Oriente Medio, el aumento de los precios de la energía y la creciente incertidumbre sobre la economía global. La institución advirtió además que las tensiones derivadas de la guerra con Irán seguirán generando presión inflacionaria al menos a corto plazo.
Durante la presentación del segundo informe de inflación del año, el gobernador del Banco Central Turco (TCMB), Fatih Karahan, afirmó que las recientes tensiones geopolíticas han elevado el precio de la energía y los alimentos afectando negativamente al proceso de desinflación, aunque aseguró que la entidad mantendrá su compromiso con la estabilidad de precios. “La guerra, y la incertidumbre que ha generado, han afectado negativamente el proceso de desinflación, pero esto no cambiará nuestra determinación de lograr la estabilidad de precios”, declaró Karahan en unos comentarios recogidos por medios turcos.
El responsable del Banco Central anunció además la revisión de los objetivos provisionales de inflación del Banco Central: “Hemos elevado nuestros objetivos interinos de inflación al 24%, 15% y 9% para 2026, 2027 y 2028, respectivamente. Estimamos que la inflación será del 26% al final de 2026, del 15% al final de 2027 y del 9% al final de 2028”, señaló Karahan durante la presentación del informe.
El gobernador explicó que la guerra iniciada a finales de febrero ha impulsado los precios del petróleo, el gas natural y otras materias primas, efectos que se trasladaron rápidamente a los costes de energía y transporte. Según indicó, “los acontecimientos entre Irán y Estados Unidos han abierto un periodo difícil para los bancos centrales. En este entorno, hemos visto el impacto de la guerra sobre los precios de la energía y el transporte y, en consecuencia, sobre la inflación. Aunque la duración de las tensiones en la región sigue siendo la cuestión más fundamental, creemos que los efectos inflacionarios seguirán siendo fuertes a corto plazo”.
En 2026 habrá una desaceleración del crecimiento económico mundial
Karahan, que prometió emplear todas las herramientas de las que dispone el TCMB para lograr la estabilidad de los precios, añadió que el cierre del estrecho de Ormuz representa una amenaza para las cadenas de suministro; también afirmó que los precios energéticos se mantienen elevados y que los precios no energéticos también están aumentando, aunque a un ritmo menor. Además, señaló que muchas economías, y no solo las de países situados en la propia región afectada por la guerra, han tenido que revisar a la baja sus previsiones de crecimiento. Por otro lado, se espera una desaceleración del crecimiento global en 2026, lo que reducirá la demanda externa de Turquía.
El gobernador indicó igualmente que la producción industrial ha permanecido prácticamente estancada durante dos trimestres, mientras que la utilización de capacidad apenas aumentó en el primer trimestre y se ha mantenido plana en abril. Según explicó, los datos de abril, mes en el que el IPC alcanzó el 32,4%, también reflejaron una debilidad persistente en el gasto con tarjetas de crédito, y se produjo un aumento significativo de las importaciones energéticas en marzo.
Karahan subrayó que las tensiones surgidas en Oriente Medio a finales de febrero de 2026 han provocado perturbaciones negativas en la oferta y se han convertido en el principal factor que condiciona las perspectivas inflacionarias a corto plazo. También destacó el impacto de los precios de los alimentos. “La inflación al consumidor, que se mantuvo dentro de nuestro rango de previsión durante febrero y marzo, superó ese rango en abril a medida que los efectos de las tensiones se hicieron más evidentes”, subrayó.
La subida de precios en alimentos y energía disparan el IPC
En cuanto a la inflación energética, que venía desacelerándose desde hacía tiempo, aumentó 19 puntos porcentuales en los dos últimos meses hasta alcanzar el 47%, impulsada principalmente por el petróleo y el gas natural. Karahan indicó además que las tarifas de electricidad y gas fueron actualizadas tras el incremento de costes y que la introducción de un sistema gradual de precios para el gas residencial provocó un fuerte aumento de tarifas.
Los precios de los alimentos también contribuyeron a la subida de la inflación durante los primeros meses del año, especialmente debido a la volatilidad en el coste de frutas y verduras frescas tras las condiciones meteorológicas adversas en Turquía, incluyendo sequías y heladas. Sin embargo, Karahan aseguró que los primeros indicadores de mayo apuntan a descensos en los precios de las verduras gracias a la normalización de las condiciones de suministro, lo que podría aliviar la inflación alimentaria en los próximos meses.
Además, pese a la presión de la energía y los alimentos, el gobernador destacó que la inflación siguió moderándose en los servicios y bienes básicos gracias a la política monetaria restrictiva seguida por el Banco Central Turco. También señaló que los precios de los alquileres y de la educación, que habían mantenido elevada la inflación de servicios durante 2025, comienzan a mostrar señales de desaceleración.
Karahan recordó además que el Banco Central de Turquía redujo en enero su tipo de interés de referencia en 100 puntos básicos hasta el 37%, aunque posteriormente aplicó una postura monetaria más firme, manteniendo los tipos sin cambios en marzo y abril ante el incremento de la incertidumbre por la guerra en Irán y el aumento de las previsiones de inflación. “Quiero reiterar que mantendremos nuestra postura de política monetaria restrictiva hasta lograr la estabilidad de precios, en línea con nuestros objetivos”, concluyó el gobernador.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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