Duran Adam: la nueva forma de protesta en Turquía

La iniciativa de un hombre, que permaneció durante ocho horas de pie y en silencio en medio de la Plaza Taksim, ha inspirado toda una nueva forma de protestar contra el gobierno en Turquía.

Ahora que el Gezi Park y la Plaza Taksim permanecen desalojadas desde el pasado fin de semana de activistas, y que la policía turca ha emprendido una ola de detenciones contra organizaciones y grupos que participaron en la organización de las manifestaciones contra el gobierno, hay quien podría pensar que el malestar de buena parte de la sociedad turca contra el gobierno del primer ministro Erdoğan ha desaparecido y que las protestas han cesado. Pero nada más lejos de la realidad.

Pese a que las imágenes más llamativas y difundidas por los medios de comunicación tanto turcos como extranjeros han sido las de las grandes manifestaciones y los enfrentamientos con la policía, la inmensa mayoría de las protestas en el país han sido hasta ahora pacíficas y en un ambiente cuasi-festivo, y por parte de ciudadanos corrientes.

Una de las más populares y que se ha convertido ya en una costumbre es hacer sonar sartenes, potas, y cacerolas, y encender y apagar las luces de la casa, cada día a las 21:00 horas en señal de protesta contra el gobierno y la actuación de la policía; al mismo tiempo llegada esa hora desde los coches los conductores encienden sus luces de intermitente y hacen sonar repetidamente sus bocinas para acompañar la protesta.

El lunes la singular iniciativa de otro hombre desembocaba en una nueva forma de protesta pacífica de los ciudadanos turcos. Con una plaza Taksim desalojada y vigilada muy de cerca por la policía para evitar nuevas manifestaciones, y ante los argumentos del gobierno en defensa de la actuación policial de que ciertos grupos emplean la violencia contra los agentes, un sólo hombre encontró una sencilla pero “revolucionaria” forma de protestar: quedarse quieto.

La singular iniciativa fue protagonizada por Erdem Gündüz, un artista que caminó el lunes por la tarde hasta la Plaza Taksim y, situado frente al Centro Cultural Atatürk con la mirada fija en la bandera turca, permaneció de pie, quieto en el mismo sitio y sin hablar, durante unas ocho horas.

Cientos de personas se fueron uniendo a él con el paso de las horas imitando su gesto, hasta que la policía finalmente entrada ya la noche les advirtió de que se dispersaran por “bloquear el tráfico” –pese a que la zona donde se encontraba es peatonal- y finalmente se llevó a una decena de participantes en la “protesta” que no quisieron moverse, sin que estos opusieran ninguna resistencia. En un principio la policía quiso interrogar a Gündüz por su “comportamiento sospechoso”, pero éste no contestó a las preguntas.

La iniciativa rápidamente tuvo su eco en las redes sociales –que han sido uno de los principales motores y lugares de información durante las últimas tres semanas de protestas- y Gündüz recibió el apodo de “Duran Adam” (“Hombre Parado”, en turco), convirtiendo el hashtag #duranadam en trending topic de la red social Twitter, e inspirando numerosas protestas similares en Estambul y otras ciudades en los últimos días.

“Despejar la Plaza Taksim como si nada hubiera ocurrido, plantar árboles en el Gezi Park… Pretender que nada ha ocurrido, es de hecho la mayor de las violencias”, manifestó posteriormente más tarde Gündüz en declaraciones al diario turco Hürriyet.

Por ahora el ministro turco del interior, Muammer Güler, ya ha dicho que la policía no intervendrá contra este nuevo tipo de protestas a menos que supongan una “perturbación del orden público”, que degeneren en un acto de violencia o que limiten la libertad de otras personas.

El vice primer ministro turco Bülent Arınç se refería también el miércoles en declaraciones a la prensa antes de una reunión del AKP a esta forma de protesta, resaltando su carácter pacífico. “Esta no es una forma violenta de protesta. Es agradable a la vista. Es un tipo de protesta pacífica. No es algo que sea condenable”, subrayó Arınç.