DIVISIÓN EN LOS SOCIALISTAS FRANCESES TRAS LA VICTORIA DE AUBRY

La guerra interna en el Partido Socialista francés se intensificó este domingo a causa de la negativa de Segolene Royal a aceptar su derrota electoral por el liderazgo del partido en favor de Martine Aubry, un enfrentamiento que hace temer una escisión. Diarios como Le Parisien abrían su edición de este domingo con la rosa socialista cortada por la mitad y titulando \»La fractura\».

Lejos de acabar con las luchas internas en el socialismo francés, las elecciones dentro del partido han mermado las esperanzas de encontrar un candidato que se enfrente en las próximas presidenciales de 2012 a un Nicolas Sarkozy que, además de llevarse a su gobierno a varios miembros del PS, ha multiplicado los anuncios para hacer frente a la crisis financiera y bancaria.

Aubry, actualmente alcaldesa de la ciudad de Lille y artífice de la semana laboral de 35 horas cuando estaba al frente del ministerio de Trabajo, ganó las elecciones internas con una diferencia ridícula de tan sólo 42 votos, de entre los más de 137.000 miembros que participaron en la votación del pasado viernes. Nada más conocer su derrota, Royal -su rival en la segunda vuelta y candidata a la presidencia de Francia en 2007- denunció \»trampas\» y pidió la repetición de la votación. El equipo de Royal ha anunciado incluso que impugnaría ante los tribunales el resultado de la votación de Lille por \»falsificación\» debido a un supuesto fraude en el recuento de los votos de los militantes socialistas en el bastión de su rival. Por su parte Aubry ha respondido que no hay motivo para realizar un nuevo escrutinio y ha pedido a su rival que actúe con responsabilidad y acepte la derrota para no empeorar la situación del partido.

Royal, de 55 años, partía como favorita antes de la celebración de los comicios internos del partido, sin embargo ha obtenido un 49,98% de los votos frente al 50,02% de su rival. Su campaña estaba basada en la promesa de abrir el partido a los jóvenes y la posibilidad de realizar una alianza con los centristas.

Por su parte Aubry, preocupada por el hecho de que un giro hacia el centro pudiera hacer perder los electores tradicionales en el contexto de la crisis económica, pretendía dejar el partido \»anclado sólidamente en la izquierda\».

Mientras tanto el verdadero adversario político de los socialistas franceses, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) del presidente Nicolas Sarkozy, no perdió la ocasión para desacreditar todavía más a los socialistas, catalogando de \»desastrosa, la imagen\» que su batalla interna daba de la democracia.