Davutoğlu: Las pruebas apuntan a una disputa interna del PKK tras los asesinatos de París

Los últimos datos de la investigación revelados el lunes por la fiscalía francesa apuntan a Ömer Güney, militante kurdo y miembro del PKK, como autor de los crímenes.

 

El ministro de exteriores turco Ahmet Davutoğlu afirmó el lunes desde Ankara que hay «informaciones clave» que apuntan claramente a que el asesinato de Sakine Cansız, Fidan Doğan y Leyla Söylemez en la noche del 9 de enero en París fue resultado de un conflicto interno en el seno de la organización terrorista Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

«Puedo decir que se ha reunido información clave, podremos dar más información y más concreta sobre esto en los próximos días», explicó el canciller turco, recordando de paso que la hipótesis de una disputa interna en el PKK tras el crimen de París ha sido la principal tesis considerada como más probable desde el principio mismo de la investigación, y la sostenida por el gobierno turco. «Pero esto es un proceso judicial, y no es correcto hablar sobre ello hasta que se alcance el último veredicto», puntualizó Davutoğlu.

La prensa gala había informado el pasado viernes que la policía francesa había detenido el día anterior a dos personas sospechosas de estar relacionadas con el asesinato de las tres mujeres, una de las cuales fue puesta en libertad el lunes. El fiscal francés encargado del caso, François Molins, confirmó el lunes a los medios que el único sospechoso que seguía bajo custodia policial en relación con los asesinatos de las tres militantes nacionalistas kurdas en la oficina del Centro de Información del Kurdistán el pasado 9 de enero era Ömer Güney, un ciudadano turco de 31 años nacido en la provincia oriental de Sivas, con raíces kurdas por parte paterna y que fue miembro del PKK durante los dos últimos años.

La investigación llevada a cabo por las autoridades galas ha revelado que Güney, que estaría acusado por la fiscalía francesa de «organizar y cometer asesinatos en nombre de una organización terrorista», entró el miércoles 9 de enero con Sakine Cansız -miembro fundadora del PKK y una de las víctimas- en la oficina del piso de París donde se cometieron los asesinatos aproximadamente una hora antes del crimen; allí permaneció unos 20 minutos hasta que se marchó solo, y posteriormente regresó nuevamente pasados 10 minutos permaneciendo en el interior de la sede de la asociación durante 45 minutos. En los interrogatorios, Güney no ha podido dar una explicación convincente para justificar qué hizo o dónde estuvo durante ese lapso de tiempo.

Las grabaciones de las cámaras de seguridad de la zona muestran que Güney fue la última persona en ser vista junto con Cansız, de la que Güney era su chófer personal y con la que al parecer el sospechoso no mantenía una buena relación por cuestiones personales. Además el tiempo en que Güney fue grabado entrando y saliendo del edificio está directamente relacionado con el momento en que los forenses y la policía han determinado que se cometieron las ejecuciones. Desde el primer momento la policía francesa sospechó que las víctimas conocían al autor de las muertes y que éstas incluso le habrían abierto la puerta, que no apareció forzada.

Otras evidencias que apuntan a que Güney era el «cuarto hombre» que se encontraba en el piso junto con las fallecidas se refieren a la presencia de una cuarta taza en la cocina de la oficina. Por otro lado la policía gala halló restos de pólvora en su abrigo y en un maletín encontrado en el coche de Güney, donde se cree que el asesino ocultó el arma del crimen. El fiscal Molins cree que las tres militantes kurdas fueron asesinadas todas con el mismo arma, una pistola.

Durante el año pasado Güney, militante del PKK, había entrado y salido en tres ocasiones de Turquía, donde no estaba fichado por la policía. Residió durante varios meses en Estambul hasta que viajó a Alemania, donde estuvo viviendo un tiempo pese a que tenía familia residiendo en las afueras del norte de París. Se sabe que a principios de 2012 participó en una manifestación convocada bajo el lema «Libertad para Öcalan» pidiendo la liberación del líder histórico del PKK, que cumple una condena de cadena perpetua desde 1999 en una prisión de Turquía.

Pese a no tener antecedentes criminales en Turquía, Güney sí había sido detenido al menos en una ocasión en Europa, concretamente en Holanda en 2009, cuando trabajaba para el canal de televisión vinculado al PKK «Roj TV», con el que había estado colaborando desde 2007. Fuentes cercanas a la investigación informaron a la prensa que Güney podría padecer también algún tipo de desorden psicológico o mental.