Crece la tensión en Israel entre judíos ultra ortodoxos y laicos

Miles de israelíes se manifestaron esta semana contra la discriminación impuesta por los extremistas judíos, cuya creciente influencia en la sociedad preocupa al gobierno de Israel.

Cientos de judíos ultra ortodoxos protestaron el pasado jueves 29 de diciembre en una calle de la pequeña ciudad israelí de Beit Shemesh, de unos 90.000 habitantes, objeto en los últimos días de una intensa polémica por la persecución y la discriminación que extremistas judíos practican contra las mujeres que no siguen sus normas.

Los manifestantes bloquearon el tráfico, quemaron contenedores y se enfrentaron a la policía arrojando piedras y otros objetos, al parecer según informó el diario israelí Haaretz después de un pequeño grupo de personas se concentrara con pancartas en las que podían leerse consignas contra el sionismo.

Esta nueva escalada de tensión que se produce después de que el pasado martes 27 miles de israelíes se manifestaran también en Beit Shemesh para protestar contra los judíos ultra ortodoxos que piden la segregación de la mujer en la sociedad israelí, cuyas presiones culminaron hace aproximadamente una semana en el caso de una pequeña niña de sólo 8 años de edad, Naama Margolese, que fue insultada y escupida por extremistas judíos cuando se dirigía a la escuela por no llevar según ellos la vestimenta adecuada.

Naama se ha convertido desde entonces en todo un símbolo de la sociedad israelí contra la discriminación y la intolerancia de los judíos ultra ortodoxos, que representan una pequeña parte de la población pero que gozan de un gran prestigio pese a sus estrictas normas de moralidad y sus consignas radicales. La manifestación del pasado 27 de diciembre fue apoyada por el propio presidente israelí Shimon Peres en persona así como por la líder de la oposición socialista Tzipi Livni. «No nos convertiremos en otro Irán» fue uno de los lemas que pudo leerse en la protesta, y que demuestra hasta qué punto muchos israelíes temen la influencia de los rabinos ultra ortodoxos. «Toda la nación israelí debe unirse para salvar a la mayoría de las manos de una pequeña minoría», dijo Peres pidiendo a los israelíes que se uniesen a la manifestación.

Recientemente el ministro del Interior israelí, Eli Yishai, descartó en declaraciones a una emisora de radio ultra ortodoxa la división de la ciudad de Beit Shemesh en una parte para los «jaredíes» o judíos ultra ortodoxos y otra para el resto de habitantes. Fuentes del gabinete del primer ministro Benjamin Netanyahu reconocieron que esa opción se había estado barajando aunque descartaron por el momento su adopción.