La policía turca cree que la mujer, cuyo cuerpo fue hallado el sábado, falleció a causa de un fuerte golpe en la cabeza, pero no ha encontrado signos de robo ni violación.
La policía turca continúa investigando el caso de la extraña desaparición y muerte de Sarai Sierra, la joven neoyorquina de origen hispano desaparecida el pasado 21 de enero en Estambul y cuyo cuerpo fue hallado finalmente en la tarde del sábado en las antiguas murallas que rodean el casco histórico de la ciudad.
En declaraciones hechas el domingo por Hüseyin Çapkın, jefe del departamento de policía de Estambul, éste afirmó a los periodistas que la víctima había muerto a causa de un gran traumatismo causado por un golpe recibido en la cabeza con un objeto contundente, desmintiendo anteriores informaciones de que hubiese sido golpeada hasta la muerte.
«Aún tiene que emitirse un informe de autopsia, y las investigaciones están en marcha para encontrar al autor (del crimen)», dijo Çapkın a la prensa desde el Aeropuerto Internacional Atatürk. «Pero ahora sabemos con certeza que fue asesinada de un golpe en la cabeza», añadió.
Pese al trágico desenlace del caso tras el hallazgo del cadáver -que fue identificado por su licencia de conducir-, la historia lejos de haber concluido sigue estando plagada de interrogantes, empezando por quién y cómo encontró el cuerpo de Sierra: los medios de comunicación turcos han dado varias versiones, desde que fue localizado por alguien que avisó a la policía, hasta que fueron los agentes quienes dieron con él cuando inspeccionaban la zona.
Tampoco queda claro dónde fue asesinada Sierra. Si bien su cuerpo fue descubierto entre las antiguas murallas que rodean la península histórica de Estambul y no lejos del Puente Gálata, donde fue captada por última vez con vida por las cámaras de seguridad, hay especulaciones sobre si fue asesinada en otro lugar y trasladada hasta allí posteriormente: a esta teoría contribuiría el testimonio de una mujer que contó a la policía haber visto un coche blanco aparcado en la zona, por la que transcurre una avenida paralela al mar que es recorrida a menudo por los turistas para ver entrar los barcos al Bósforo; la testigo asegura que pudo ver en la noche del 29 de enero cómo un hombre trataba de sacar un bulto del interior del coche.
En cuanto al autor o autores del crimen, el domingo al mediodía 15 personas habían sido arrestadas por su posible relación con el crimen e interrogadas en comisaría. El viernes la policía había interrogado a un hombre que había mantenido contacto con Sierra desde hacía cuatro meses a través del portal de internet Instagram y que se había reunido al menos en dos ocasiones con ella durante su estancia en Estambul; pero tras ser interrogado, fue puesto en libertad y la prensa turca afirmó que la policía no lo consideraba un sospechoso.
Si ya había suficientes misterios en torno a la desaparición y muerte de la joven neoyorquina, el descubrimiento de su cadáver ha arrojado si cabe nuevas incógnitas en vez de despejarlas. Según afirmaba el domingo el canal privado de televisión CNN Türk, los primeros exámenes habrían revelado que el cuerpo de Sierra no presentaba signos de violación y estaba completamente vestida, descartando el móvil sexual en el crimen. También fue encontrada llevando aún su brazalete y sus pendientes, lo que podría en principio eliminar también el robo como posible móvil tras su muerte.
Sarai Sierra había decidido viajar sola a Estambul después de que una amiga que la iba a acompañar cancelase el viaje. Durante su estancia en la metrópolis turca los testigos y las cerca de 500 cámaras de seguridad cuyas imágenes ha revisado la policía muestran que Sierra, aficionada a la fotografía, estuvo sola y se dedicó a tomar fotos de los principales edificios y vistas de la ciudad.
En los últimos días han surgido no obstante numerosas especulaciones en distintos medios acerca del viaje de Sierra. Basándose en hechos como que alquilase una habitación en el barrio poco recomendable de Tarlabaşı -en el distrito de Beyoğlu-, en su encuentro con un hombre que había conocido hacía sólo 4 meses por internet, o en que poco después de su llegada el 8 de enero a Estambul decidiera marcharse toda una semana a Holanda y Alemania, las teorías conspirativas van desde que fuera una agente de incógnito hasta incluso una traficante.
El jefe de la policía estambulita rechazó sin embargo durante las declaraciones hechas a la prensa el domingo cualquier especulación en este sentido. «Era simplemente una turista», dijo Çapkın a los periodistas.
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Editado y revisado por:

Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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