Comienza la cumbre del G-20 en Londres

Francia y Alemania hicieron un llamamiento conjunto ayer para pedir a los miembros del G-20 que cumplan con las promesas sobre una regulación más estricta del mercado financiero, algo que el presidente francés Nicolas Sarkozy calificó de «innegociable» ante la recesión más profunda desde la década de 1930. No obstante, y a pesar de las declaraciones que han ido surgiendo estos días, el presidente estadounidense Barack Obama aseguró que no existen diferencias sustanciales con Europa para resolver la crisis, y dijo que su país también desea una regulación más estricta.

Mientras en las calles de la capital británica varios cientos de manifestantes se enfrentaron con policías antidisturbios y rompieron los ventanales de varias oficinas bancarias en el centro financiero de Londres. Hoy jueves, día central de la reunión del G-20, se esperan nuevas protestas de los grupos anti-sistema.

Obama, en su primera visita oficial a Europa, dijo que las naciones del G-20 no se pondrán de acuerdo en todos los puntos, pero descartó que la cumbre vaya a fracasar. Además aseguró que los hechos han demostrado que aquellos que se oponían a cualquier regulación de los mercados estaban equivocados.

Se prevé que la economía mundial se contraiga este año por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, y que decenas de millones de personas están perdiendo sus empleos. Además el ministro de Finanzas de Egipto aseguró que hay gente que morirá en los países más pobres del mundo si los más ricos les dejan de lado en su intento por escapar de la crisis económica global.

La nota discordante a las buenas intenciones de cara a esta cumbre la puso ayer el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que amenazó con desvincularse de cualquier «compromiso falso» que se haga en esta nueva reunión del G-20. Sarkozy estuvo respaldado en su postura por la canciller alemana Angela Merkel, que dijo que buscará que salgan decisiones concretas de la cumbre.

Ambos celebraron una rueda de prensa conjunta en la que pidieron la creación de «una nueva constitución para los mercados financieros», según lo acordado en Washington el pasado mes de noviembre cuando se dijo que ninguna institución debería quedar sin control y sin la transparencia adecuada. No obstante algunos analistas creen que la postura de Merkel y Sarkozy es poco realista y que detrás de estas declaraciones hay un guiño a sus respectivos electorados.

Los líderes de los países miembros del G-20 fueron recibidos ayer por la reina Isabel II y por el primer ministro británico Gordon Brown. El G-20 está formado por los ocho países integrantes del G-8 ( Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia), además de los once países con las principales economías emergentes del mundo (Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Corea del Sur, Sudáfrica y Turquía), así como un representante de la Unión Europea, que normalmente es el país que ostente su presidencia semestral. España no forma parte del G-20 pero es un país invitado a participar en sus asambleas dado su papel en la economía mundial.