«La gente dice ‘un minuto’ » era el titular que se podía leer en el diario liberal Radikal en referencia a lo que ocurrió en Davos donde el Primer Ministro turco le pidió al moderador “un minuto” mientras éste le interrumpía. Los turcos han avisado al gobierno. El pueblo expresó su voluntad el domingo en unas elecciones municipales con aires de referéndum hacia Recep Tayyip Erdoğan y su gobierno. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) obtuvo el 40% de los votos, lo que a priori parece un excelente resultado. Sin embargo, no es así si se compara con los votos que recibió el AKP en las elecciones nacionales del 2007 (47%). Y es que es la primera vez que el partido de Erdoğan pierde votos.
En las elecciones municipales del domingo 29 de marzo se votaba para elegir a los gobernadores de las 81 provincias y de los 957 distritos que conforman la República de Turquía. El partido que más votos obtuvo fue el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) con un 40%, seguido del Partido Republicano del Pueblo (CHP) con un 28%, del Partido de Acción Nacionalista (MHP) con un 15%, con el pro-kurdo Partido de la Sociedad Democrática (DTP) en cuarto lugar con un 5%. Esos cuatro partidos fueron los más votados aunque también hubo otros que lograron hacerse con el control de alguna provincia. Estos resultados han permitido que el AKP gobierne en 45 provincias y 448 distritos, el CHP en 13 provincias y 169 distritos, el MHP en 10 provincias y 128 distritos y el DTP en 8 provincias y 50 distritos.
Pese a la gran mayoría que parece haber obtenido el AKP, su retroceso es patente. En las elecciones del 2004 el partido conservador tenía bajo su control a 62 de las 81 provincias. Ahora ha perdido 17 de esas provincias, en beneficio de los otros tres partidos políticos mencionados con anterioridad. Analicemos como ha quedado el mapa electoral:
El CHP ha ganado en tres de las cuatro provincias geográficamente europeas de Turquía. Se trata de Edirne, Kırklareli y Tekirdağ, ésta última en detrimento del AKP. El principal partido de la oposición no ha logrado hacerse con el control de Estambul pese al importante incremento del apoyo (de un 29% en 2004 a un 37% ahora), quedándose Kılıçdaroğlu a medio millón de votos de Topbaş, actual alcalde de Estambul perteneciente al AKP. En la costa del Mediterráneo el CHP gobernará en Çanakkale, İzmir (bastión del CHP), Aydın, Muğla, Antalya y Mersin. Aydın y Antalya fueron ganadas por el AKP en el 2004 y Mersin por el MHP. Solamente tres provincias mediterráneas escapan del control del CHP. Se trata de Balıkesir (MHP), Adana (MHP) y Antakya (AKP). Ya en la costa del Mar Negro, el CHP ganó en las provincias de Zonguldak, Sinop, Giresun y Artvin (todas ganadas al AKP menos Artin que ya pertenecía al CHP). Es curioso pues, que el Partido Republicano del Pueblo solamente haya ganada en provincias costeras, el interior anatolio sigue siendo su asignatura pendiente.
El cierto éxito electoral del CHP supone una de cal y otra de arena. El Partido Republicano del Pueblo ha obtenido el 28% de los votos, lo que supone un gran avance ya que en las elecciones nacionales del 2007 obtuve un escueto 20%. Sin embargo, este éxito al que hacemos referencia hará que Deniz Baykal se afiance en la cabeza del partido, lo que es perjudicial para el partido. Aún así, el buen resultado obtenido por Kılıçdaroğlu en Estambul podría hacer que éste le disputase la hegemonía a Baykal, aunque no parece muy probable.
Con el 15 % de los votos el Partido de Acción Nacionalista ha salido beneficiado de estas últimas elecciones. A parte de las dos provincias ya mencionadas, ha obtenido mayoría en Manisa, Uşak, Isparta, Osmaniye, Karabuk, Bartın, Kastamonu y Gümüşhane. El MHP ha pasado de gobernar tres provincias a diez, erigiéndose como alternativa del AKP para la derecha turca.
El sureste del país ha visto como el pro-kurdo DTP ha ganado la batalla al AKP. Ni las ayudas económicas ni las visitas de Erdoğan a esa región ni el canal estatal en kurdo TRT 6 han logrado que el AKP salga victorioso. Es probable que el discurso nacionalista del Primer Ministro en los últimos meses le haya costado el voto de la (gran) minoría kurda del país. Así pues, Hakkari, Van, Iğdır, Siirt, Şırnak, Batman, Diyarbakır y Tunceli pasan a manos del DTP.
Finalmente, otros tres partidos han logrado entrar en escena. Se trata del Partido de la Izquierda Democrática (DSP) en Eskişehir y Ordu, el Partido Demócrata (DP) en Yalova y el Partido de la Gran Unidad (BBP), cuyo líder murió hace unos días en un accidente aéreo, en Sivas. Aparte de estos, el independiente Dr. Eşref Ahmet Fakıbaba ganó en la provincia oriental de Şanlıurfa.
“Los castillos no han caído”
Con ese titular abría el pro-gubernamental Yeni Şafak el lunes, y es cierto. Tanto Ankara como Estambul siguen en poder del AKP, aunque en ambos casos los candidatos del CHP recortaron las distancias. La tercera ciudad en importancia de Turquía, İzmir (Esmirna) fue para el CHP con más de la mitad de los votos.
Pese a la pérdida de provincias, el Partido de la Justicia y el Desarrollo sigue dominando con claridad en el interior de Anatolia, donde se encuentra la “nueva burguesía” conservadora. Son las emergentes ciudades del interior como Konya y Kayseri las que impulsan al AKP. Normalmente se suele hablar del triángulo formado por los “tigres anatolios”: Konya-Kayseri-Sivas, pero ésta última ha pasado a manos del BBP. Aún así, el dominio del AKP en el interior es abrumador.
Cabe destacar el ascenso del islamista Partido de la Felicidad (SP), que ha rozado el 5% de los votos, triplicando su resultado con respecto a las elecciones del 2007. Es a este partido, al MHP y al DP a donde ha ido parar parte del voto de derechas desencantado con la gestión del AKP.
Una cosa hay que dejar clara, el Partido de la Justicia y el Desarrollo no ha perdido las elecciones, las ha ganado con holgura. Pero los resultados son una advertencia para el gobierno de Recep Tayyip Erdoğan, algo así como una tarjeta amarilla. La crisis comienza a hacer mella en Turquía, con una tasa de paro cercano al 14% y con una inflación no lejos de los dos dígitos. Erdoğan, que durante meses negó que hubiera crisis en Turquía, tendrá que llegar a un acuerdo con el FMI para mejorar la situación económica. Este hecho junto con las acusaciones de corrupción han hecho mella en el AKP.
La confrontación y la polémica no son beneficiosas, y de eso han de darse cuenta los dirigentes del AKP. Y también han de entender que los más importante es la economía, más que la ideología. Cuando a la gente le tocan el bolsillo es cuando empieza a reaccionar. Todavía quedan un par de años para las próximas elecciones nacionales, lo que es un margen más que suficiente para que el gobierno avance en varios frentes (Unión Europea, una nueva Constitución, mejora de la economía). De no hacerlo, si se sume en una retórica populista, ideológica y nacionalista, entonces sí podría sufrir un revés en las urnas.
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