una composición que muestra varias imágenes de los túmulos de Bintepeler en Turquía

Bintepeler, las gigantescas ‘’pirámides de Anatolia’’ construidas por los lidios 

En la llanura situada al norte de la antigua ciudad de Sardes, en la actual provincia de Manisa (oeste de Turquía), una sucesión de enormes montículos domina el paisaje desde hace más de 2.000 años. Se trata de Bintepeler, una monumental necrópolis apodada las “pirámides de Anatolia” formada por túmulos funerarios asociados a las élites de la antigua Lidia y que constituye uno de los conjuntos arqueológicos más destacados de toda Anatolia occidental.

Bintepeler se encuentra a entre 7 y 17 kilómetros al norte de las ruinas de Sardes, situadas junto a la localidad de Salihli; Sardes, otrora capital del reino de Lidia, estaba situada junto al antiguo lago Gygaean, actualmente conocido como Lago Mármara (hoy día un lago casi seco). El paisaje funerario de Bintepeler se extiende por unos 75 kilómetros cuadrados en la llanura del río Gediz y cuenta con más de 119 túmulos documentados por la UNESCO; si bien en 1940 se llegaron a documentar al menos 149, muchos fueron destruidos posteriormente por la actividad agrícola en la región.

Bintepeler, las “pirámides” de Anatolia 

Los túmulos consisten en grandes montículos artificiales levantados sobre cámaras funerarias, una tradición que adquirió especial importancia entre las élites lidias. En lo que fue el antiguo reino de Lidia se han documentado más de 500 estructuras de este tipo, que cubrían cámaras construidas con bloques de piedra o directamente excavadas en la roca. En su interior, los enterramientos podían realizarse en sarcófagos o sobre lechos funerarios de piedra conocidos como klinai.

Por sus dimensiones y su aspecto los túmulos de Bintepeler han sido comparados con las pirámides de Egipto, y el propio proyecto Archaeological Exploration of Sardis de la Universidad de Harvard señala que el conjunto es mucho mayor que la meseta de Guiza. La comparación resulta especialmente llamativa en el caso de Karnıyarık Tepe, uno de los tres grandes túmulos de la necrópolis, cuya huella tiene aproximadamente el mismo diámetro que la Gran Pirámide de Keops; pero el túmulo de Alyattes es todavía mayor, con unos 355 metros de diámetro.

Los gigantescos monumentos de las élites de Lidia 

La formación de esta gran necrópolis está estrechamente relacionada con el auge del reino de Lidia, una potencia de Anatolia occidental que alcanzó su máximo esplendor entre los siglos VIII y VI a.C. Sardes fue la capital y el centro político, económico y cultural de un reino cuya magnificencia se plasmó en el famoso tesoro del Rey Creso y que llegó a conquistar buena parte del oeste de Anatolia, entonces llamada Asia Menor, hasta que hubieron de hacer frente a los medos en numerosas batallas. Los túmulos de Bintepeler son, también, un reflejo de la posición y el poder de las élites lidias que fueron enterradas en ellos.

Entre los monumentos más importantes del conjunto destaca el ya mencionado túmulo de Alyattes, tradicionalmente identificado como la tumba del rey lidio Alyattes, padre de Creso. Con unos 355 metros de diámetro y 63 metros de altura, está considerado como uno de los mayores túmulos funerarios del mundo. El historiador griego Heródoto ya mencionaba sus extraordinarias dimensiones en el siglo V a.C. y escribió que, aparte de los grandes monumentos de Egipto y Babilonia, era el mayor monumento de su clase que jamás había conocido.

Alyattes: el gran túmulo que impresionó a Heródoto 

La propia construcción del túmulo de Alyattes revela la enorme capacidad de organización que fue necesaria para levantar estos monumentos. Los estudios arqueológicos han permitido identificar diferentes materiales y capas en el interior de los montículos, mientras que las investigaciones sobre Karnıyarık Tepe han documentado incluso un muro de contención, conocido como crepis, perteneciente a una estructura funeraria anterior que quedó enterrada cuando el túmulo fue ampliado. Estas evidencias muestran que la construcción fue un proceso planificado y que estos singulares monumentos podían incluso experimentar importantes modificaciones durante su ejecución.

El monumento de Alyattes forma parte de un grupo de tres grandes túmulos que dominan una de las crestas de Bintepeler. Otro de ellos es precisamente Karnıyarık Tepe, que alcanza unos 230 metros de diámetro y 53 metros de altura. La investigación arqueológica ha permitido descubrir una singular estructura de piedra en el interior de este montículo y diferentes evidencias sobre sus fases de construcción. Sin embargo, para los investigadores aun hoy sigue siendo un misterio quién fue enterrado allí, aunque sus dimensiones apuntan a un miembro de la familia real lidia.

Unas tumbas que revelan el poder de los antiguos lidios 

Pero la importancia de Bintepeler no se limita a sus dimensiones. Los túmulos constituyen una fuente fundamental para conocer las costumbres funerarias de los lidios, una civilización que desarrolló su propia lengua, religión y tradiciones culturales. Su ubicación elevada y cercana a una importante ruta de comunicación hacía que los grandes monumentos fueran visibles desde Sardes y desde grandes distancias, convirtiéndolos así también en símbolos de poder y prestigio de las élites.

El contexto histórico de Sardes permite comprender mejor la importancia del conjunto. Los lidios fueron una de las principales potencias de Anatolia durante la Edad del Hierro y mantuvieron relaciones políticas, comerciales y culturales tanto con el mundo griego como con los grandes imperios del Próximo Oriente. La riqueza del reino estuvo vinculada, entre otros factores, a los recursos de oro de la región, y de hecho Lidia fue el primer reino del mundo occidental en desarrollar la moneda acuñada, toda una innovación que tendría una amplia repercusión económica en la Antigüedad.

La conquista de Sardes por los persas a mediados del siglo VI a.C. supuso el fin del reino lidio, pero no de la importancia de la ciudad. Sardes continuó siendo un centro relevante bajo dominio persa, así como durante los periodos helenístico, romano y bizantino. Los túmulos de Bintepeler, por su parte, permanecieron como una de las expresiones más visibles del antiguo paisaje funerario de Lidia.

La UNESCO los nombró Patrimonio Mundial de la Humanidad

El valor excepcional de este patrimonio recibió finalmente un reconocimiento en 2025. El 12 de julio de 2025, la UNESCO nombró a Sardes y a los túmulos de Bintepeler Patrimonio Mundial de la Humanidad, considerándolos como un conjunto cultural único. El organismo destaca que los tres grandes túmulos de Bintepeler se encuentran entre las mayores tumbas tumulares del mundo y que el conjunto constituye un testimonio excepcional de la civilización lidia.

Más allá de su aspecto monumental, Bintepeler representa una parte esencial de la historia de Lidia, de Anatolia y de la humanidad que sigue siendo desconocida para el gran público. Sus enormes túmulos permiten reconstruir las prácticas funerarias, la estructura social y las manifestaciones de poder de los lidios, una civilización que desempeñó un papel decisivo en la historia de Anatolia occidental. Junto con Sardes, estas “pirámides de Anatolia” forman un paisaje arqueológico excepcional convertido en testigo mudo de cómo una de las grandes potencias del mundo antiguo dejó una huella que ha perdurado durante milenios, hasta llegar a nuestro tiempo.

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