Ban Ki-Moon dice que la ONU no hace lo suficiente para proteger a los civiles

El secretario general de Naciones Unidas, de visita en la ciudad bosnia de Srebrenica, dijo que la ONU no está cumpliendo con su deber de proteger a la población civil en Siria.

 

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, admitió el jueves que la ONU no está cumpliendo con su deber de proteger a la población civil en Siria. «Tenemos que hacer todo lo posible para proteger a los civiles y detener el derramamiento de sangre, ahora especialmente en Siria, después de haber aprendido la lección de Srebrenica».

Ki-Moon se encontraba precisamente el jueves de visita en esta población de Bosnia, escenario de la peor masacre de civiles desde la II Guerra Mundial cuando unos 8.000 varones musulmanes fueron masacrados por las fuerzas serbo-bosnias en 1995. Ban se convierte así en el primer secretario general de la organización en visitar este trágico lugar desde aquella matanza.

«La comunidad internacional debe estar unidad para que no veamos ningún derramamiento de sangre más en Siria, porque no quiero ver a ninguno de mis sucesores dentro de 20 años visitando Siria y disculpándose por lo que podemos hacer ahora para proteger a los civiles en Siria y no estamos haciendo», explicó el secretario general de Naciones Unidas tras reunirse con algunos de los supervivientes de Srebrenica en el cementerio de Potocari, donde hay más de 6.500 víctimas enterradas.

La masacre de Srebrenica, ocurrida ahora hace 17 años, supuso toda una vergüenza para la misión de los cascos azules de la ONU durante la guerra en Bosnia y le valió a Holanda una condena de la Corte de Apelaciones del Tribunal Penal Internacional de la Haya en 2011.

Los hechos ocurrieron el 11 de julio de 1995, cuando las fuerzas paramilitares serbo bosnias al mando del general Mladic ocuparon Srebrenica. Unos 30.000 refugiados bosnios musulmanes habían acudido a refugiarse en la base militar que la ONU tenía en el barrio de Potocari, a cargo de cascos azules holandeses. Intimidados por la presencia de las tropas serbias, los cascos azules abrieron las puertas de la base y les permitieron llevarse a los refugiados.

Los hombres de Mladic separaron a todos los hombres de entre 12 y 77 años de las mujeres y se los llevaron en camiones, sin que jamás se volviera a saber de ellos. Las mujeres, junto con los hombres más ancianos y los niños de más corta edad, fueron deportadas. En la conciencia de muchos holandeses aún pesa la imagen del general holandés Thom Karremans brindando con el general Ratko Mladic, actualmente juzgado por genocidio.

El episodio causó un grave daño a la reputación de la ONU y de los cascos azules como fuerza de mantenimiento de la paz y de protección de la población civil. Por aquel entonces el secretario general de la ONU era Kofi Annan, precisamente enviado actual de Naciones Unidas y la Liga Árabe para Siria.