Assad no anula el estado de emergencia y habla de »conspiración» en Siria

El presidente sirio, Bashar al Assad, no anunció el fin del estado de emergencia, en sus primeras declaraciones públicas desde que estallaron las protestas en Siria.

El presidente sirio, Bashar al Assad, no anunció el fin del estado de emergencia en sus primeras declaraciones públicas desde que estallaron las protestas en Siria en las que han muerto más de 60 personas, y habló por contra de una «conspiración» organizada.

La televisión estatal había anunciado que el presidente sirio abordaría durante su comparecencia ante el parlamento «los asuntos internos y los últimos acontecimientos». Todo el mundo esperaba que Assad anunciara el fin del estado de emergencia, en vigor desde que en 1963 el partido panarabista Baaz se hiciera con el monopolio del poder en Siria por un golpe de estado, y cuya abolición es una de las principales demandas de los manifestantes, ya que es el responsable de la persecución a la oposición y las detenciones arbitrarias e injustificadas en el país. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdoğan, dijo haber hablado con Assad y haberle aconsejado que acometa cuanto antes importantes reformas y que las anuncie públicamente.

El presidente sirio por contra habló de una «conspiración» para sembrar la violencia sectaria en Siria, si bien reconoció que no todos los que habían participado en las protestas formaban parte de ella y que muchos tenían «demandas legítimas». «No podemos decir que todo el mundo que salió (a las calles) es un conspirador. Dejemos eso claro.», declaró Assad durante su comparecencia, en la que volvió a afirmar que había ordenado a las fuerzas de seguridad no disparar contra los manifestantes.

Assad ha tratado de contrarrestar las protestas movilizando también a sus partidarios y aceptando la dimisión de todo su gabinete, si bien éste tiene poca capacidad de mando en Siria, donde el poder se concentra en realidad en manos del presidente y su familia, y el aparato de seguridad que lo rodea. Aun así una portavoz del líder sirio aseguró la pasada semana que se derogaría el estado de emergencia y mejorarían las leyes de libertad de expresión y de partidos, así como otras medidas para mejorar la situación social.

Sin embargo muchos analistas ya habían expresado su escépticismo sobre la verdadera voluntad del presidente sirio de acabar con las leyes de emergencia, que le han permitido hasta ahora mantener a raya a la oposición, pese a que el régimen es consciente del peligro que representan los ejemplos de las revueltas en Túnez y Egipto.

De hecho más bien parece que Assad estuviera utilizando un doble lenguaje, prometiendo reformas y condenando la violencia contra los manifestantes por un lado, mientras se siguen sucediendo las detenciones y los muertos por la represión de las fuerzas de seguridad sirias. Activistas de derechos humanos denuncian que desde el pasado viernes al menos cuatro abogados han sido encarcelados tras las últimas manifestaciones, y que sólo el domingo al menos 200 personas fueron detenidas por la policía.