Alta tensión por las protestas en Ucrania, que dejan ya tres muertos

Las fuerzas antidisturbios intentaban el miércoles tomar al asalto la Plaza de la Independencia, convertida en icono de los manifestantes que protestan desde hace dos meses contra el gobierno.

Al menos tres manifestantes fallecieron en las últimas horas en la capital Ucrania, Kiev, aumentando la tensión y las presiones contra el gobierno de Viktor Yanukovych, que soporta desde hace dos meses manifestaciones por no firmar un acuerdo para acercar el país a la Unión Europea en detrimento de su vieja metrópoli, Moscú.

La fiscalía ucraniana confirmaba el miércoles la muerte durante la noche anterior de un activista con una herida de bala en la cabeza y en el pecho, además de una segunda víctima muerta también de un disparo, que los manifestantes afirman fueron obra de francotiradores que apoyaban a las fuerzas de la policía. A mediodía del miércoles se confirmaba un tercer fallecido, en este caso tras caer desde un alto en la entrada del estadio de fútbol del Dynamo de Kiev.

Las que se han confirmado ya como las primeras víctimas mortales de las protestas que afronta el gobierno de Ucrania desde finales del año pasado han aumentado la tensión en la Plaza de la Independencia, envuelta en llamas y convertida en zona de guerra y bastión de los manifestantes y que algunas informaciones apuntaban el miércoles por la tarde a que podría haber sido tomada finalmente por los numerosos efectivos policiales que cercaban el lugar, tras varios asaltos previos fallidos.

Por su parte el primer ministro ucraniano Mykola Azarov elevaba el tono de la retórica oficial para acusar a los activistas de haber colocado a «terroristas» en las calles de la capital para apoyar las manifestaciones, y advertía que cualquier «acción criminal» sería castigada con severidad. Azarov acusó además a la oposición de alentar la crisis política que vive Ucrania en los últimos meses y de desestabilizar el país.

El gobierno está estudiando imponer la ley marcial y aprobar una serie de controvertidas leyes que supondrían la prohibición de cualquier manifestación, unas medidas que, junto con la represión policial, han sembrado la preocupación dentro y fuera del país y llevado a varios países de la UE y a Estados Unidos a lanzar advertencias a las autoridades ucranianas, e incluso a comenzar a estudiar la imposición de sanciones.