Al menos 7 muertos en un ataque contra instalaciones de una televisión siria

Asaltantes desconocidos atacaron a primera hora del miércoles la sede de una televisión privada siria afín al régimen de Assad, matando a siete empleados y secuestrando a varios más.

Hombres armados desconocidos asaltaron a primera hora del miércoles la sede de una televisión privada siria matando a siete empleados y secuestrando a otros, antes de que demoler por completo con explosivos las instalaciones, según informaron las autoridades del país.

Fue el propio ministro de información sirio, Omran al-Zoebi, quien dijo en declaraciones a la prensa que hombres armados atacaron la sede de la televisión Al-Ikhbariya, un canal privado pero que apoya al régimen de Bashar al-Assad, ubicada en la localidad de Drousha, a unos 20 kilómetros al sur de la capital, Damasco. Según Al-Zoebi los atacantes mataron a siete empleados de la emisora y secuestraron a otros, cuyo número no precisó, y posteriormente colocaron y detonaron potentes explosivos que hicieron volar por los aires las instalaciones del canal.

El ministro sirio culpó de inmediato a los rebeldes opositores al régimen de lo que calificaron como «una masacre contra la libertad de prensa», según declaraciones recogidas por la televisión estatal siria. «Han llevado a cabo una terrible masacre ejecutando a los empleados (de la cadena)», añadió Al-Zoebi. El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres y afín a la oposición, confirmó el suceso y la muerte de varios trabajadores del canal de TV aunque no pudo dar información sobre quién estaba detrás del ataque.

Un empleado de la emisora que pudo escapar tras ser secuestrado por los asaltantes relató que había varios empleados que habían sido heridos y que el ataque se había producido en torno a las 4:00 de la mañana (hora local). Otros testigos relataron a la prensa que las instalaciones del canal, en su mayoría oficinas y estudios ubicados en casas prefabricadas, habían sido destruidos por completo y que el lugar estaba arrasado y en llamas, con agujeros de bala en las paredes y restos de sangre aún visibles en el suelo.