Las autoridades turcas investigan una posible negligencia tras la trágica muerte de dos personas ocurrida el pasado 12 de julio en Izmir, en la costa oeste de Turquía, cuando durante unas fuertes lluvias que causaron inundaciones en la ciudad ambas víctimas murieron electrocutadas mientras cruzaban una zona inundada que al parecer quedó expuesta a cables eléctricos.
La tragedia se produjo el pasado viernes en la calle Enver Dündar Başar, cuando Özge Ceren Deniz, una estudiante de medicina de 23 años, cayó al suelo fulminada tras cruzar una calle inundada en medio de la lluvia; inmediatamente su acompañante, İnanç Öktemay de 44 años, se inclinó para ayudarla pero al tocarla cayó también electrocutado.
Varios testigos se acercaron en ese momento tratando de averiguar lo ocurrido, pero reaccionaron alejándose al ver que ambos estaban muertos. Tras alertar a los servicios de emergencia, estos intentaron en vano durante varios minutos revivir a ambos mediante maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero las dos víctimas fueron declaradas fallecidas al llegar al hospital.
Vecinos y comerciantes ya alertaron del peligro
El suceso ha dominado desde entonces los titulares y portadas de periódicos y televisiones, ya que las investigaciones preliminares apuntan a una fuga eléctrica cerca de las rejillas del alcantarillado donde murieron las dos personas; algunas informaciones apuntan de hecho a que hace 5 años ya se había denunciado que existían cables expuestos en el área, algo de lo que habían alertado a los autoridades los propios comerciantes de la zona.
Según informaron medios turcos, el ministro de justicia de Turquía Yılmaz Tunç anunció ayer que se había emitido una orden de detención contra 29 sospechosos de estar implicados en la tragedia, de los que 15 ya habrían sido detenidos. La alcaldesa del céntrico distrito de Konak donde se produjo la tragedia, Nilüfer Çınarlı Mutlu, confirmó a la prensa que los cables eléctricos que conectaban la estación transformadora con el panel de distribución de la calle no estaban lo suficientemente aislados, y que estaban a solo 30 cm de profundidad cuando deberían haber estado soterrados a como mínimo 80 cm.
No obstante, uno de los principales problemas de esta tragedia es que ni el Ayuntamiento Metropolitano de Izmir ni la compañía de distribución eléctrica parecen querer asumir su responsabilidad por la muerte de las dos personas electrocutadas durante las inundaciones. Mientras el ayuntamiento señala a la compañía como responsable del mal aislamiento de los cables, esta insiste en que no ha recibido ninguna queja por la instalación de los cables y que la instalación de las rejillas donde se produjo la fuga eléctrica no es de su competencia.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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