Turquía celebrará un referéndum constitucional a mediados de 2017

El borrador de la nueva Constitución, en la que se incluye la adopción de un sistema presidencialista, podrá ser sometido a consulta popular gracias a que contará con los votos en el parlamento del AKP y el MHP.

Turquía celebrará con toda probabilidad a principios del verano de 2017 un referéndum sobre una modificación de su actual Constitución, en la que se incluirán entre otros cambios la sustitución del actual sistema de gobierno por uno de corte presidencial, según anunció el jueves el primer ministro turco Binali Yıldırım.

En declaraciones realizadas el jueves tras una reunión en Ankara con el líder de la formación nacionalista Partido del Movimiento Nacional (MHP), Devlet Bahçeli, Yıldırım señaló que un referéndum sobre la reforma constitucional era posible a principios del próximo verano “si todo va bien”. “La ley es muy clara. Un referéndum es posible en el plazo de 60 días una vez el parlamento concluya las deliberaciones”, dijo el primer ministro.

Según explicó Yıldırım, el AKP y el MHP tienen previsto presentar la próxima semana ante el parlamento el borrador de la nueva Constitución para ser sometido a debate. “La propuesta, por supuesto, será un texto sobre el que el MHP esté de acuerdo o uno sobre el que se haya negociado o llegado a un acuerdo”, declaró el primer ministro y líder del AKP, añadiendo que está previsto que la Asamblea Nacional Turca inicie el debate sobre las enmiendas a la carta magna a principios de 2017.

Yıldırım señaló que los artículos fundamentales de la actual Constitución no serán modificados, y que la enmienda más importante al actual texto constitucional se referirá a la introducción de un sistema presidencial y a permitir que el Presidente de la República electo pueda seguir manteniendo los vínculos con su partido, algo que la actual carta magna prohíbe. Por su parte Bahçeli  calificó la reunión con el premier turco como “positiva” y confirmó que el borrador sería presentado lo antes posible ante el parlamento.

El ejecutivo del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado precisamente en 2001 por el actual presidente Recep Tayyip Erdoğan, lleva tiempo insistiendo en la necesidad de sustituir la actual constitución –heredera del golpe de Estado de 1980- por otra nueva, y más recientemente en introducir un sistema presidencialista –en el que al igual que en EE.UU. el Presidente de la República sustituya al primer ministro como jefe del gobierno- en sustitución del actualmente vigente, que compatibiliza un ejecutivo liderado por un primer ministro junto con un presidente que simboliza la jefatura del Estado y tiene atribuciones limitadas.

El AKP argumenta que un sistema presidencial garantizaría a Turquía una estabilidad política fundamental para su desarrollo y su economía, y señala al fragmentado parlamento surgido de las elecciones de junio de 2015, en las que el AKP perdió por primera vez la mayoría absoluta y ningún partido consiguió formar gobierno, como ejemplo de los fallos del actual sistema. Turquía ya celebró en agosto de 2014 tras otra enmienda constitucional menor el primer referéndum para elegir por sufragio directo al Presidente de la República (en el que Erdoğan triunfó en la primera vuelta), que hasta entonces había sido designado indirectamente por votación en el parlamento.

El mes pasado Yıldırım ya había anunciado que una comisión del AKP había completado los trabajos para redactar el borrador de la nueva Constitución, en el que se incluían los cambios necesarios para la adopción de un sistema presidencial, y que las enmiendas serían llevadas a referéndum si el AKP no reunía los votos necesarios en el parlamento, algo bastante improbable dado que tanto el kemalista CHP como los nacionalistas kurdos del HDP rechazan plenamente un cambio del actual sistema de gobierno, argumentando que el gobierno sólo pretende dar más poder al actual presidente Erdoğan.

Para poder someterlo a referéndum a falta de una mayoría suficiente, la nueva propuesta de Constitución necesitaría contar con al menos 330 votos de los 550 diputados de la Asamblea Nacional Turca, algo que el AKP sí puede lograr con sus 316 votos, a los que habría que añadir los 40 diputados del MHP, que ha llegado a un acuerdo para apoyar la propuesta.

En declaraciones realizadas hace unos días al diario turco Hürriyet, Yıldırım ya subrayó que ante un posible referéndum constitucional el estado de emergencia vigente desde el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio sería levantado, argumentando que el gobierno no quería que nadie pudiese acusar al ejecutivo de “celebrar un referéndum bajo un estado de emergencia”: una posibilidad que desde partidos como el HDP ya han argumentado que sería completamente ilegal.