Tras años de retraso, el proceso judicial por el famoso complejo “Burj Al Babas”, considerado uno de los mayores desastres urbanísticos de la historia de Turquía, parece estar en marcha y se ha publicado ya el auto de procesamiento en el que la fiscalía pide un total de 885 años de cárcel contra los 13 acusados por el proyecto, a los que se les imputa un un fraude masivo que llevó a convertir un pretendido complejo de viviendas de lujo en un montón de ruinas.
Burj Al Babas fue un proyecto urbanístico puesto en marcha en 2014 por el Grupo Sarato en el distrito de Mudurnu de la provincia de Bolu, a unos 240 kilómetros al sureste de Estambul. El plan consistía en construir 732 chalets de lujo diseñados como un château en miniatura, cada uno de 325 metros cuadrados y tres pisos (todas eran prácticamente similares entre sí) en un emplazamiento totalmente nuevo destinado a atraer a inversores extranjeros, en particular árabes.
El nombre -que significaba en árabe “Torres de Babas”- era de hecho una mezcla de la palabra árabe Burj (“Torre”) y “Babas”, en referencia al nombre de unos baños termales cercanos. Cada uno de estos chalets llegaba a costar hasta 530.000 dólares, y estaba previsto construir en el centro del complejo residencial una estructura en forma de cúpula que albergaría un gran centro comercial, un hamam o baño turco, una mezquita, una sala de cine, pabellones deportivos y una zona de equitación, entre otras instalaciones.
Con el objetivo de atraer al público árabe, los propietarios del complejo, los hermanos dedicados a la construcción Yerdelen, le dieron el nombre comercial de Burj Al Babas Thermal Tourism Company y abrieron una oficina de venta en Kuwait para comercializar directamente las casas en ese país. El proyecto desató numerosas críticas por su impacto medioambiental y paisajístico, ya que se enclavaba además a solo 3 km de Mudurnu, un pueblo de apenas 5.000 habitantes que destaca por sus antiguas casas de arquitectura otomana. Finalmente, en 2019 los promotores del proyecto se declararon en quiebra con una deuda que ascendía a 5 millones de dólares.
El proyecto se declaró en quiebra sin entregar ni una sola casa
Agencias de noticias turcas informaron ahora que la fiscalía considera que los tres directivos principales de la empresa de construcción turca Sarot, incluyendo los hermanos Mehmet Emin Yerdelen, Adem Tekgöz y Mezher Yerdelen, son responsables de un delito de fraude, y habría solicitado la incautación de todos los bienes y activos de la compañía. Los fiscales asignados al caso señalan que los promotores, que intentaron financiar el proyecto a través de las aportaciones privadas de capital extranjero, no solo no lograron hacerlo financieramente viable sino que además no cumplieron con ninguna de las promesas hechas a los compradores.
En total, los constructores lograron vender unas 350 villas de lujo a clientes de países del Golfo, principalmente de Kuwait, algunos de ellos destacados inversores y empresarios… Pero nunca llegaron a entregar ni una sola de las viviendas vendidas. Ahogados por las deudas, siguieron promocionando y vendiendo el enorme proyecto urbanístico fuera de Turquía aun incluso después de 2018, cuando ya habían solicitado la declaración de quiebra y sabían que nunca podrían cumplir con lo acordado.
Desde que se inició el proyecto en 2014 y hasta 2018, la empresa de construcción recibió más de 67 millones de dólares, cuyo destino ahora no está claro. La Comisión de Investigación de Delitos Financieros, adscrita al Ministerio de Finanzas de Turquía, aseguró en un informe haberse encontrado ante un caos contable: documentos de pagos perdidos, inconsistencias entre las transacciones bancarias recibidas y los propios datos internos de la empresa… Una gestión nefasta para un proyecto nefasto abocado al fracaso, y que hoy día aún se alza como testigo mudo, abandonado, de un desastre urbanístico que no debió suceder.
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Como gran aficionado a la historia que es, a Pablo Gómez le cautivó Turquía desde el primer día que la visitó en 2006: allí se casó, allí tiene una casa, y desde entonces se ha convertido en todo un experto en la actualidad de Turquía. Con una larga experiencia en medios de comunicación, está al frente de Hispanatolia desde 2011.





