Tres policías turcos muertos y cuatro heridos en un atentado con bomba del PKK

Miembros del PKK activaban por control remoto una bomba al paso de un vehículo policial en la provincia fronteriza de Şırnak, donde desde diciembre las fuerzas de seguridad turcas combaten a militantes del grupo terrorista.

Tres agentes de policía murieron y otros cuatro resultaron heridos en la madrugada del lunes después de que militantes armados del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) detonasen por control remoto una mina anti-tanque colocada en la carretera al paso de un vehículo policial, un método habitualmente empleado por la organización terrorista para atentar contra las fuerzas de seguridad turcas.

El ataque se produjo en torno a la medianoche del domingo al lunes en el distrito de İdil de la provincia fronteriza de Şırnak, ubicada en el extremo sureste de Turquía, cuando los terroristas detonaron el artefacto al paso del vehículo, posteriormente abriendo fuego contra el mismo. Numerosos efectivos de seguridad se desplazaron hasta la zona tras el ataque, mientras los heridos eran trasladados a un hospital público de Şırnak, donde tres de ellos –de 23, 25 y 26 años de edad- acabaron perdiendo la vida. Dos de los cuatro policías que sobrevivieron con heridas continúan estado crítico, según informaron medios locales.

Incluido en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, el PKK retomó en julio de 2015 los ataques terroristas en Turquía tras más de dos años de tregua declarada por su líder, Abdullah Öcalan, que cumple desde 1999 cadena perpetua en la prisión de İmralı, al noroeste de Turquía. Desde entonces, más de 200 miembros de las fuerzas de seguridad turcas y más de un centenar de civiles han muerto principalmente en el sureste de Turquía en ataques del PKK, que a su vez ha perdido a miles de sus miembros en operaciones de seguridad y en bombardeos contra sus bases en las montañas del norte de Irak.

Sólo en el último mes, y de acuerdo a datos proporcionados por las Fuerzas Armadas Turcas (TSK), cerca de 560 miembros del grupo terrorista han muerto en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad turcas en los distritos de Cizre, Silopi (ambos en la provincia de Şırnak) y Sur (Diyarbakır), donde desde mediados de diciembre las autoridades han impuesto un toque de queda para combatir a los militantes armados del PKK que tratan de imponer su control sobre estas zonas.

La formación nacionalista kurda Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que algunos en Turquía vinculan políticamente al PKK, afirma que decenas de civiles han muerto en estas operaciones, un extremo que niegan las autoridades turcas, que aseguran además contar con el apoyo de la población local.