Varios residentes de Şırnak formaron un escudo humano al ver a cuatro miembros del PKK intentar llevarse a la fuerza a un sargento que viajaba con su familia, pese a que los terroristas llegaron a disparar al aire.
Un grupo de residentes de la provincia de Şırnak impidieron el viernes que miembros del grupo terrorista PKK secuestraran a un sargento del ejército turco que viajaba en compañía de su familia tras acudir al hospital, según informó la prensa local.
El suceso se produjo cuando el militar, cuyo nombre no ha trascendido, viajaba en su coche junto con sus hijos pequeños y su esposa enferma tras haberla trasladado a un hospital del ejército en la ciudad de Şırnak, ubicada en la provincia fronteriza del mismo nombre en el sureste de Turquía, de mayoría étnica kurda.
Mientras el sargento regresaba de vuelta a su domicilio acompañado de su familia, cuatro militantes armados del PKK interceptaron su vehículo en plena calle obligándolo a detenerse; ante la mirada de sus hijos y su esposa, los terroristas trataron de llevarse a la fuerza al militar empujándolo fuera del vehículo, mientras su mujer desesperada intentaba resistirse prometiendo “morir juntos si es necesario”. Según confesó posteriormente el militar turco, en un primer momento pensó en sacar su pistola para enfrentarse a los militantes pero desistió para evitar que hicieran daño a su familia.
Fue entonces cuando numerosos vecinos residentes en la zona que observaron la escena intervinieron para impedir el secuestro y proteger a la familia, rodeando a los miembros del PKK pese a que éstos llegaron a disparar al aire con sus fusiles Kalashnikov para asustar a los civiles y que se fueran.
En medio de la tensión y mientras los vecinos se enfrentaban a los militantes armados exigiéndoles que se fueran, otro grupo lograba poner a salvo al sargento y su familia llevándoselos en otro coche; sin embargo al ver que huían, los terroristas abrieron fuego contra el vehículo hiriendo levemente al militar, que fue tratado posteriormente en un centro médico. Numerosos efectivos militares y de la gendarmería turca se desplazaron posteriormente hasta el lugar del incidente, y se puso en marcha una operación para capturar a los autores del ataque.
Precisamente el viernes un policía y un civil resultaban muertos en otro ataque similar del PKK en la misma provincia, cuando los terroristas abrieron fuego contra un camión hiriendo de gravedad a su conductor, de 27 años y que falleció finalmente a consecuencia de sus heridas en el hospital público de Şırnak. Un militar turco y un niño de seis años resultaron también heridos en el tiroteo.
Otros dos miembros del PKK murieron también el viernes en la provincia oriental de Tunceli en un tiroteo con las fuerzas de seguridad frente a una comisaría de policía. Según cifras del gobierno turco, desde que el PKK pusiera fin en julio al alto al fuego anunciado en 2013, al menos 72 miembros de las fuerzas de seguridad turcas y 20 civiles han muerto en ataques del PKK.
El pasado martes un grupo de 120 líderes de destacadas familias kurdas de la provincias de Diyarbakır, Şanlıurfa, Mardin, Şırnak y Muş, en el este y sureste de Turquía, dieron a conocer un comunicado público conjunto exigiendo a los miembros del PKK la entrega de las armas y el cese de la violencia. “Queremos que los miembros armados (del PKK) cesen la violencia y abandonen el país lo antes posible para garantizar la paz en Turquía. Nuestra región necesita paz, tranquilidad y sentido común, no armas”, decía el texto dado a conocer en Şırnak.
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Pablo Gómez es especialista en Turquía y editor jefe de Hispanatolia desde 2011. Desde 2006 se dedica al análisis de la actualidad y la geopolítica de Turquía y su región.
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