9 muertos y 68 heridos por un coche bomba en Gaziantep

Ya son al menos nueve muertos, incluyendo cuatro niños, las víctimas por el vehículo cargado de explosivos que hizo explosión a última hora del lunes cerca de una comisaría de la ciudad.

 

Nueve personas resultaron muertas y otras 68 heridas en una gran explosión que se produjo a última hora del lunes en la provincia turca de Gaziantep, al sureste del país.

Según informó la oficina del gobernador de la provincia, fronteriza con Siria, un vehículo cargado de explosivos fue aparcado junto a una parada de autobús que se encontraba a sólo 30 metros de una comisaría de policía en el barrio de Karşıyaka de la ciudad de Gaziantep, provocando una gran explosión que calcinó completamente dos autobuses de pasajeros que en ese momento se encontraban en el lugar recogiendo viajeros.

Las imágenes de televisión mostraban a los bomberos tratando de apagar las llamas de varios vehículos que permanecían ardiendo en la zona y escenas de pánico mientras varias ambulancias trataban de abrirse paso hasta el lugar. A consecuencia de la explosión, que se produjo en torno a las 19:35 hora local (18:35 hora peninsular española), los cristales de varios edificios de los alrededores reventaron por la onda expansiva y numerosos vehículos y tiendas de los alrededores quedaron destrozados. La magnitud de la explosión fue tal que algunos restos del coche bomba fueron encontrados a una distancia de 200 metros.

Según informó el vice primer ministro turco Beşir Atalay durante una conferencia de prensa ofrecida el martes, entre los fallecidos por la explosión hay cuatro niños de 18 meses, cuatro años, once años y doce años de edad; éste último murió el martes por la mañana en el hospital a consecuencia de la gravedad de sus heridas, elevando a nueve la cifra de víctimas mortales por el atentado. Atalay hizo también un llamamiento a la calma entre la población pese a la indignación que ha despertado el atentado: «El objetivo del terrorismo es sembrar el miedo, el caos y la disensión», subrayó.

Tras el atentado, una multitud de ciudadanos enfurecidos marchó por las calles de Gaziantep y arrojó piedras contra las oficinas del partido nacionalista kurdo BDP, considerado en Turquía como el brazo político del PKK. La policía antidisturbios tuvo que intervenir para dispersar las protestas.

El lugar donde se produjo el atentado no se encuentra lejos del centro de la ciudad y a esas horas estaba bastante transitado, lo que pudo provocar una masacre. Los heridos fueron trasladados a varios hospitales de la zona, y la Media Luna Roja Turca pidió a los ciudadanos que donasen sangre para atender a los heridos. La comisaría de Karşıyaka contra la que parecía ir dirigido el ataque tenía varios pisos, de los cuales la parte inferior era usada como comisaría mientras que la superior se empleaba como vivienda para las familias de los policías.

Por el momento el atentado no ha sido reivindicado por ninguna organización, aunque las sospechas principales recaen en algún grupo vinculado con la organización terrorista PKK, cuya actividad se han intensificado en los últimos meses y que las autoridades turcas sospechan que está recibiendo apoyo del régimen de Bashar al-Assad en Siria, que buscaría de este modo desestabilizar la vecina Turquía en represalia por su apoyo a la oposición.

En un comunicado emitido el martes a través de la agencia de noticias pro kurda Fırat, el PKK se desvinculó del atentado en Gaziantep; no obstante es habitual que la organización armada se desvincule de este tipo de acciones en las que mueren civiles, que suelen ser reivindicadas por grupos afines como los Halcones por la Liberación del Kurdistán (TAK), integrado por antiguos miembros del PKK y que en anteriores ocasiones ya han utilizado el método del coche bomba para cometer atentados similares en ciudades como Estambul o Ankara.