8 policías y 4 soldados turcos muertos en dos atentados del PKK

Miembros del grupo terrorista hicieron explotar por control remoto dos artefactos colocados en la carretera en las provincias de Bingöl y Hakkari.

 

Ocho policías turcos fueron asesinados el domingo por la mañana en un atentado atribuido al grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en la provincia de Bingöl, al este del país.

El atentado, que dejó además a otros siete agentes gravemente heridos, se produjo en el distrito de Karlıova cuando una mina terrestre activada por control remoto hizo explosión al paso de un autobús de la policía. El PKK utiliza este método muy a menudo para atentar contra las fuerzas de seguridad turcas.

Al mismo tiempo cuatro militares turcos morían el sábado y otros cinco resultaban heridos en un ataque similar perpetrado contra un convoy militar en la conflictiva provincia de Hakkari, ubicada en el extremo sureste del país en la frontera con Irak e Irán y donde en las últimas semanas se han intensificado los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad turcas y militantes del grupo terrorista PKK.

Según informó el gobernador de la provincia, el atentado se produjo en torno a las 14:00 horas del sábado (hora local) en el distrito de Çukurca, y los terroristas emplearon como el domingo el método de colocar artefactos explosivos adosados a la carretera para luego activarlos desde la distancia.

La oficina del gobernador de Hakkari indicó que a raíz de este atentado se había puesto en marcha un amplio dispositivo militar en la zona y que al menos 28 miembros del PKK habían sido abatidos en las últimas horas.

En los últimos meses los ataques y atentados por parte del PKK se han incrementando notablemente, lo que para algunos analistas es resultado del apoyo que el régimen de Bashar al-Assad entre otros estaría dando a esta organización armada en respuesta al apoyo que Ankara brinda a la oposición siria.

Desde que el PKK iniciara una nueva campaña de ataques tras las elecciones celebradas en junio del año pasado han muerto más de 700 personas, lo que representa uno de los períodos más mortíferos de la historia del conflicto con este grupo armado de orientación marxista que decidió en 1984 recurrir a las armas para lograr sus objetivos políticos.