Turquía, cárcel para una turista por llevarse unas piedras romanas

10 meses de cárcel para una turista por llevarse unas piedras de Turquía

Una turista ha sido condenada a 10 meses de cárcel y una multa judicial por un tribunal de Turquía tras ser detenida el pasado 16 de septiembre en el aeropuerto de Antalya -un conocido destino turístico en la costa mediterránea turca- después de que en su equipaje se encontraran tres piedras antiguas envueltas entre ropa y bolsas. Tras ser examinadas por expertos del Museo Arqueológico de Antalya, se determinó que las piedras pertenecían a unos restos romanos.

Inicialmente, un tribunal dictaminó contra la mujer y su pareja, de nacionalidad belga, la puesta en libertad bajo control judicial con la prohibición de abandonar el país. La fiscalía presentó entonces contra la mujer -en cuyo equipaje se encontraron las piedras- la acusación de “violación de la ley de protección del patrimonio cultural y natural” y pidió para ella una sentencia de 12 años de prisión y a una multa de 500.000 liras (unos 16.000 euros) por el robo de las piedras romanas, de acuerdo a lo que estipula la ley para estos casos. La mujer no obstante pudo regresar a su país en octubre, tras levantarse la orden judicial que se lo prohibía. 

Finalmente, en la última sesión del juicio celebrada el pasado 30 de noviembre, la acusada recibió una pena de 10 meses de cárcel por el delito de posesión de artefactos históricos tras tenerse en cuenta los atenuantes por arrepentimiento, una sentencia de prisión que según la legislación turca no tendrá que cumplir y quedará en suspenso salvo que en los próximos 5 años reincida en el delito. 

El suceso viene a recordar para quienes viajan a Turquía el peligro que conlleva la costumbre de algunos turistas de llevarse “souvenirs” o “recuerdos”, especialmente piedras de lugares históricos que visitan: una práctica que supone un daño al patrimonio histórico y cultural del país, relativamente impune en otros países pero que en Turquía está muy perseguida por leyes contra el expolio del patrimonio, incluso -como ha ocurrido en esta ocasión- con penas de cárcel, y que no es la primera vez que lleva a algún turista extranjero a meterse en apuros.