Ya son casi 300 los muertos por la represión en la ciudad siria de Hama

El número de civiles muertos desde que se iniciara hace una semana la ofensiva del ejército sirio sobre la ciudad rebelde de Hama, asciende ya al menos a 300 personas, según afirmaron organizaciones de defensa de los derechos humanos.

El número de civiles muertos desde que se iniciara hace una semana la ofensiva del ejército sirio sobre la ciudad rebelde de Hama, asciende ya al menos a 300 personas, según afirmaron organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Activistas pro-derechos humanos indicaron citando a testigos y residentes en la zona -dado que el régimen sirio prohíbe la entrada de periodistas extranjeros- que la incursión de soldados sirios apoyados por tanques en esta ciudad situada al oeste de Siria ha dejado cientos de muertos y heridos.

Grupos sirios afirmaron por otro lado que gran parte de las víctimas fallecieron debido a la gravedad de sus heridos y a la escasez de suministros que sufren los hospitales, además de las dificultades para socorrer a los heridos en medio del intenso fuego de artillería al que el ejército sirio somete desde hace días varios barrios residenciales de Hama.

Residentes de la propia ciudad aseguraron que un hospital incluso resultó alcanzado por el impacto de un disparo de artillería, y que muchos médicos fueron arrestados acusados de ayudar a lo que el régimen de Bashar Al-Assad sigue considerando oficialmente «grupos de terroristas y bandidos».

Además la mayor parte de los muertos en el duro asedio están teniendo que ser enterrados en terrenos privados o en los jardines públicos ante la amenaza de los francotiradores y de las milicias leales a Assad, los «shabbiha», que apoyan a las tropas. Testigos en la zona informaron que más de una docena de tanques han ocupado la céntrica Plaza Orontes, que durante los últimos meses ha sido el principal escenario de las multitudinarias protestas pidiendo reformas democráticas y la salida del poder del presidente Assad y su familia.

Hama tiene un significado muy especial para los disidentes sirios, ya que la ciudad ya fue escenario en 1982 de otra masacre cuando Hafez Al-Assad, padre y predecesor del actual presidente sirio Bashar Al-Assad, ordenó a sus tropas tomar la ciudad tras otra revuelta popular causando la muerte a unos 30.000 civiles, en lo que se recuerda como uno de los episodios más sangrientos de la historia de Siria.