vídeo del incendio en el hotel de Bolu

Vídeo muestra al director del hotel donde murieron 78 personas huyendo sin alertar a nadie

Imágenes de las cámaras de seguridad que han salido a la luz y que muestran al director del hotel donde murieron 78 personas –36 de ellas eran niños– huyendo pocos minutos después de desatarse el incendio sin alertar a nadie, han desatado aún más la indignación de la opinión pública y de los supervivientes y familiares de las víctimas, mientras sigue adelante el juicio contra los responsables para los que la fiscalía pide sentencias que suman casi 2.000 años de cárcel.

En las imágenes, según informaron agencias de noticias, se ve al gerente del hotel Emir Aras, a su esposa Elif Aras y a sus hijos abandonando la habitación en la que se alojaban en el Hotel Gran Kartal, ubicado en un famoso resort de esquí en la provincia turca de Bolu; la fecha de la grabación muestra que abandonaron la habitación a las 3:34 de la madrugada del 21 de enero, unos 18 minutos después de que los investigadores hayan establecido que se inició el fuego que acabó consumiendo el hotel, acabando con la vida de 78 personas y dejando heridas a otras 133.

En el video se ve cómo Emir Aras primero sale corriendo hacia el final del pasillo a comprobar qué ocurre, para posteriormente volver; también aparece su esposa Elif Aras, quien es además la hija del empresario propietario del hotel (Halit Ergül), que sale de otra habitación asustada. Finalmente ella y su marido abandonan el hotel junto con sus hijos sin alertar a nadie más en el resto de habitaciones (el hotel estaba prácticamente lleno cuando se produjo la tragedia) y la grabación termina con el humo del incendio inundando el pasillo.

32 acusados de negligencia y homicidio

Tanto Emir Aras como su esposa Elif Aras (que como hija del propietario era además miembro de la junta directiva de la empresa propietaria del hotel) se encuentran en prisión preventiva mientras concluye el juicio, que continuó ayer por octavo día. La acusación preparada por la Oficina del Fiscal Jefe de Bolu como parte de la investigación sobre el terrible incendio del hotel pide penas de prisión que suman en total 1.998 años.

Entre los acusados se incluye a los propietarios del hotel, los miembros de la junta directiva de la empresa y los gerentes Halit Ergül, Emine Murtezaoğlu Ergül, Ceyda Hacıbekiroğlu, Elif Aras, Emir Aras, Zeki Yılmaz, Ahmet Demir, Kadir Özdemir, Cemal Özer y Mehmet Salun; también están el teniente de alcalde de Bolu Sedat Gülener, el jefe de bomberos en funciones Kenan Coşkun y el bombero İrfan Acar. Todos ellos están acusados de “homicidio con posible intención” y “lesiones intencionadas con posible intención”.

Debido a la enorme expectativa despertada por el juicio, un enorme gimnasio del Instituto de Ciencias Sociales de Bolu tuvo que ser transformado en una sala de audiencia con capacidad para 700 personas. Precisamente, una de las cuestiones que ha desatado mayor indignación durante el proceso es por qué ni el personal ni los responsables del hotel alertaron a los huéspedes cuando se inició el fuego, lo que podría haber salvado muchas vidas. 

El propio director del establecimiento, Emir Aras, había dicho en declaraciones previas que había “llamado a las puertas y gritado” para avisar a los clientes, algo que la grabación demuestra que no es cierto, y que se suma a las graves deficiencias de seguridad del edificio detectadas durante la investigación, y que las autoridades locales pasaron por alto.

“No aviséis a nadie, nosotros nos encargaremos”

La explicación de por qué no se avisó a los huéspedes la habrían dado algunos testigos; durante el juicio uno de los testigos, Tuni Urhan, un trabajador del hotel encargado de los minibares en las habitaciones, afirmó haber escuchado cómo otro gerente del hotel, Zeki Yılmaz, decía a los trabajadores tras desatarse el incendio “No aviséis a nadie, nosotros mismos nos encargaremos (del fuego)”.

Gülşen Boncuk, una mujer que perdió a su hija de 41 años, a su marido y a sus dos nietos en el terrible incendio del hotel en Bolu, se dirigió entre lágrimas durante el juicio a los acusados diciéndoles: “Miradme a los ojos. Quiero mirar a los ojos de quienes causaron esto. Mi hija, mi yerno y mis dos nietos están muertos. Miradme a los ojos. Los dejasteis quemarse mientras vosotros os salvabais. No quiero que muráis; quiero que muráis cada día, sufriendo y diciendo ‘Somos los asesinos de 78 personas’. Ya no podremos volver a ver a nuestros hijos. Os habéis llevado nuestra razón para vivir”.