calle İstiklal en Estambul

Para entender la sociedad turca hay que tener en cuenta que, gracias a su amplia geografía y a su dilatada historia, Turquía ofrece una diversidad de culturas, costumbres, etnias y paisajes increíble (en esto se asimila a otros países mediterráneos como Italia o España).

Muchas veces por desconocimiento se tiene la idea errónea de que Turquía es un país musulmán al estilo de algunos países árabes, con mujeres obligadas a cubrirse de pies a cabeza en una sociedad que sigue a raja tabla los preceptos del Islam… Otras personas que quizás se han informado un poco más creen también de forma equivocada que en Turquía hay dos «clases»: por un lado una minoría elitista, laica y rica, de estilo occidental; y por otro una mayoría más o menos pobre y profundamente religiosa que utiliza vestimentas tradicionales… 

Todas estas ideas son falsas y fruto de la falta de información y conocimiento real del país, pese a que a menudo son difundidas por los propios medios de comunicación.

En Turquía, Oriente y Occidente se juntan en cada rincón, con todas las consecuencias que eso implica. A los occidentales, con nuestra tendencia a clasificarlo todo en «blanco o negro», nos cuesta comprender esa mezcla y muchas veces una primera visita a Turquía supone todo un «shock» a esa mentalidad que hace que cualquier viajero que visite este país regrese cambiado.

Por poner un ejemplo, es muy normal ver a mujeres en Turquía vestidas con el tradicional pañuelo islámico yendo de compras, asistiendo a una reunión o tomando algo junto a otras vestidas a la europea. A menudo en una misma familia se mezclan distintos tipos de vestimenta, con las personas más ancianas -especialmente si vienen de zonas rurales de Anatolia- usando el velo o incluso el niqab, y sus nietas vistiendo con ropas totalmente occidentales; de hecho, la mayoría de las mujeres en Turquía que se cubren la cabeza con el pañuelo -mal llamado «velo»- visten vaqueros y ropa de marca a la europea.

Pese a lo que se pueda decir o incluso a la imagen que pueda darse a través de los medios de comunicación, en Turquía hay una convivencia y una mezcla total entre las diferentes costumbres, creencias y tradiciones. A este respecto, el viajero que acuda por primera vez a Turquía deberá olvidarse de todos esos prejuicios y tópicos, y acudir con la mente bien abierta para entender realmente cómo es la sociedad turca.

Uno de los «miedos» más frecuentemente comentados por las personas que viajan a Turquía desde países occidentales es el referido a la religión. Por desgracia en Occidente a menudo se tiende a simplificar demasiado las cosas, lo que unido a la desinformación ha llevado muchas veces a asociar conceptos como terrorismo e Islam, o musulmanes y maltrato a la mujer… Hay que aprender a separar conceptos como Islam y violencia, o diferenciar lo que es ser musulmán de ser árabe, por ejemplo. El Islam tiene numerosas variantes y precisamente Turquía, aunque sea un país de mayoría musulmana, es uno de los países más tolerantes y abiertos en su práctica.

Ser musulmán en Turquía es lo mismo que ser católico en un país como España; las mujeres gozan de los mismos derechos y libertades que en cualquier país occidental; y cultural y étnicamente los turcos tienen mucho más que ver con los griegos o los húngaros que con los árabes. No está de más tampoco recordar aquí además que Turquía tiene una constitución estrictamente laica y una democracia parlamentaria desde hace casi un siglo.

Sin duda alguna el mayor valor de Turquía y su sociedad son los propios turcos, cuya amabilidad y hospitalidad -junto con su cocina- se han ganado merecida fama en todo el mundo. Muchas personas que viajan por primera vez a Turquía regresan muy sorprendidas porque tenían una idea totalmente tergiversada de la realidad del país y de sus gentes, a menudo por prejuicios y tópicos sin ninguna base que han leído o escuchado… Nada más lejos de la realidad.

De todo hay en todas partes, pero raro es el visitante que regresa de Turquía y no habla de la generosidad y hospitalidad de los turcos, y son muy comunes frases como «no me esperaba que fuera así» o «me gustaría volver». Al fin y al cabo lo mejor para entender a la sociedad turca y descubrir su famosa hospitalidad… es conocerla en persona.